Página 62 - Julio Torri. Vouyerista desencantado2

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publicó "La bicicleta" donde —si no consigue uno de sus mejores frutos
literarios—, define su medio de transporte preferido. En su opinión,
propia para misántropos e "insociables de toda laya"
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la bicicleta con-
vierte al ciclista en aprendiz de suicida que enfrenta embestidas de
perros agresivos y automovilistas malhumorados. El cielo atestiguaba
esos contratiempos.
Aunque entonces las avenidas de México eran menos transitadas y
más placenteras, Torri desafió la maledicencia e ignoró cuchufletas
de sus alumnos que acabaron por acostumbrarse a verlo llegar en
un vehículo diferente al que utilizaban otros profesores. Impertérrito,
pedaleando sin descanso, apenas se alejaba de las calles estudiantiles,
desplegaba el abanico de sus gracias ante meseras atónitas, dependientas
y criadas de barrios tristes. Tan bizarro sobre su bicicleta como don
Juan de Villamediana cuando hacía caracolear su caballo frente a los
balcones de la marquesa del Valle de Oaxaca.
Por alguna razón misteriosa las criadas siempre lo inquietaron. Se
entreveran en sus escritos hasta cristalizar en un cuento célebre y
perfecto: "La cocinera".
a
En 1912, junto con Pedro Henríquez habitaba
casa contigua a la que ocupaban Manuelita y Reyes, quien escribió
un soneto humorístico en el cual pinta a la criada que sus amigos
tenían por aquellos tiempos.
b
Como buen soltero, Torri dependía
de las sirvientas que lo ayudaban con los fastidiosos e inevitables que-
haceres domésticos, aunque frecuentemente decidieran tomar las riendas
de la casa y el sartén por el mango, envalentonadas ante un patrón
tan desprotegido. Pero había algo más. En carta escrita a finales de
1920, luego de un viaje a Veracruz, Torri aseguró que su vocación
era la de viajante que enamora a todas las criadas de hoteles de la
República.
c
En concordancia con esa vocación escribió "Astronómica",
4
Torri, Julio:
Tres libros,
p. 111.
a
"La cocinera" ha formado parte de varias antologías. Una de las más
curiosas se debe a Manuel Maples Arce y se titula
Siete cuentos.
Biblioteca Selecta.
Panamá, 1946, pp. 27 - 29.
b
"La rubia Juana, desabrida y út i l , / como viejo retrato desteñida,/ hada de
cocinar, ser inconsútil,/ cierto, es tan útil, como desabrida./ Su escoba, en el
rincón, la obra fút i l/ deshace de la araña presumida,/ y el trillo perdonado al
grillo inútil ,/ caza la mariposa sorprendida./ El primero fantástico pasea/ —mien-
tras en lienzos su cabeza arropa—/ del cielo raso hasta la chimenea./ Nunca
derrama el agua de la copa/ y sólo algunas veces t i tubea/ para contar los ojos
de la sopa./ Pedro y Julio la admi ran:/ ni pueden darle más, ni a más aspiran."
Alfonso Reyes entregó este soneto a Emmanuel Carballo para su publicación en
Diecinueve
protagonistas
. . . , p. 142.
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Viaje realizado en compañía de Mariano Silva, para recibir a Márquez Sterling.
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