Francisco Ignacio Madero Parras, Coahuila (30 de octubre de 1873 - 22 de febrero de 1913).
Sujeto esotérico de nacionalidad mexicana. Empresario, escritor, político y médium. También conocido como Arjuna (seudónimo) o Bhima (seudónimo) .
Las corrientes esotéricas con las que se vincula son:Las asociaciones esotéricas en las que se inscribe son:
  • Junta Central Permanente del Primer Congreso Nacional Espírita (1906-1911)
  • Junta Permanente del Segundo Congreso Espírita de México y de la Federación y Confederación Espiritistas Mexicana y Latinoamericana (1908)
  • Sociedad de Estudios Psicológicos (1901-1913)

Descendiente de una familia de connotados agrimensores, comerciantes y políticos del norte del país: su abuelo José Francisco poseyó tierras en Texas y Coahuila, y su progenitor Evaristo adquirió negocios no sólo en la agricultura, sino también en otras industrias (entre ellas, de transportes, minería, ganadería, textil, etc.). Este último, de cierta manera, lo introdujo al espiritismo, pues, como afirma Enrique Krauze, el padre de Madero estaba suscrito a la Revue Spirite, publicación francesa que con seguridad sirvió como su primer acercamiento a la doctrina de Allan Kardec(1804-1869).1 Lo anterior es apenas uno de tantos ejemplos de la importancia de la lengua francesa durante el siglo XIX, así como de la francofilia de las élites letradas latinoamericanas, en general y mexicanas, en particular; factores que, entre otros, influyeron en el desarrollo del esoterismo en el Nuevo continente.

Aunado a su temprano contacto con el espiritismo kardeciano a través de la hemerografía de la época, Madero tuvo la oportunidad de establecer un vínculo más directo durante su estancia en París; viaje que pudo realizar gracias al capital económico y social de su familia, conocida tanto en el país como en el extranjero.

En enero de 1909, Madero inicia la redacción de sus Memorias con el propósito de dejar algunos apuntes que, con el tiempo, pudiera aprovechar la historia.2 No obstante, su cada vez más ajetreada vida le impidió seguir con constancia la escritura, por lo que después de relatar hechos correspondientes a 1905, al final, sólo refirió momentos puntuales de su vida política entre 1904 y septiembre de 1910. 

En la segunda parte de su escrito, Madero proporciona abundante información biográfica, desde su nacimiento hasta su matrimonio en 1903 con Sara Pérez Romero (1870-1952), además de dar cuenta de su proceso de adopción de la doctrina espiritista. De este modo, refiere que radicó en Francia de 1886 a 1892, en compañía de su hermano Gustavo (1875-1913) y un primo. Durante esta época, Madero realizó diversos estudios en el campo de los negocios industriales y comerciales y cultivó relaciones con algunos connotados compatriotas, como Ignacio Manuel Altamirano (1834-1895).3

De la estancia en el país europeo, Madero menciona, como ya se dijo antes, que el acontecimiento de mayor relevancia en su vida fue haber conocido la Revue Spirite, ya que, al no tener en ese momento ninguna creencia religiosa, credo filosófico o ideas preconcebidas, pudo juzgar al espiritismo de un modo desapasionado e imparcial. Su naciente interés lo llevó a leer dicha publicación con asiduidad y a devorar los libros de Kardec, adquiridos directamente en las oficinas de la revista. Desde entonces se consideró espiritista, aunque no modificó de inmediato su carácter o sus costumbres. Sin embargo, asistió a varios círculos espiritistas, en los cuales los médiums le "manifestaron" que él también era "médium escribiente". A partir de ese momento, Madero empezó a experimentar con sus supuestas facultades mediúmnicas siguiendo las indicaciones de El libro de los médiums, pero después de algún tiempo abandonó sus exploraciones.

En 1896, ya de regreso en México, conoció la homeopatía y desde entonces se convirtió en entusiasta propagandista de sus métodos. En 1902, aplicó sus conocimientos homeopáticos para atender a su madre y curarla de fiebre tifoidea. Posteriormente, retomó sus experimentos mediúmnicos con verdadera constancia, en particular los de escritura automática, al grado de hacerlo con gran facilidad y con un estilo que, dadas sus escasas dotes literarias, sorprendió a propios y extraños. Estas comunicaciones, afirma él mismo, lo convirtieron en un hombre de familia, honrado, preocupado por el bien de la patria, por lo que asegura:

Para mí, no cabe ni duda de que la transformación moral que he sufrido la debo a la mediumnidad, y por ese motivo creo que ésta es altamente moralizadora. Como no sería justo que no se beneficiaran mis hermanos (me refiero a toda la humanidad en general) con esos conocimientos y con esa práctica que he adquirido, pienso escribir un libro sobre estos asuntos, tan pronto como pueda disponer de una temporada de calma.4

Estas comunicaciones fueron supuestamente recibidas durante las sesiones espiritistas organizadas por Madero y los miembros de la Sociedad de Estudios Psicológicos en San Pedro de las Colonias, y abarcan dos periodos.

El primero va de 1901 a 1904 y corresponde a los años de preparación moral y ética de los asistentes, quienes eran guiados por "Raúl", supuesta manifestación del espíritu del hermano menor de Madero fallecido en 1886, así como por otros espíritus familiares. En estas sesiones, él mismo fungió como médium escribiente.5 En 1903 recibió una comunicación que le reveló la importancia de la participación cívica y del compromiso con la patria, lo que, de alguna manera contribuyó a que se decidiera a entrar en la política, sumándose a una campaña local en San Pedro de las Colonias y, después, a la de gobernador del estado de Coahuila, aunque sin éxito.6 Además de su actividad como médium, en 1904 Madero fundó La Cruz Astral. Revista mensual de estudios psicológicos y ciencias ocultas —donde colaboró con el seudónimo de Arjuna, personaje del libro canónico del hinduismo, la Bhagavad-Gita—, y de la cual, dos años después, fue redactor en jefe. En 1906 fungió como delegado de la Junta Preparatoria del Primer Congreso Nacional Espírita organizado por la Sociedad de Estudios Psíquicos Central y asistió al encuentro como representante del Círculo de Estudios Psicológicos de San Pedro, Coahuila. En el evento presentó un "Estudio", en el que expuso la doctrina de Kardec y defendió su creencia frente a las críticas de la Iglesia Católica. Al finalizar el Congreso, Madero siguió contribuyendo con la Junta Central Permanente para realizar trabajo de propaganda. Asimismo, donó una imprenta que permitió publicar algunos de los trabajos presentados en el congreso en la revista El Siglo Espírita. Órgano de la Junta Central Permanente del Primer Congreso Nacional Espírita, editado entre 1906 y 1911.7

El segundo periodo abarca un año, entre 1907 y 1908, y en él, Madero se comunica con el espíritu “José”, quien le anunció la misión democrática que emprendería, por lo que le exigió un mayor compromiso y una preparación más rigurosa, mediante la práctica del silencio, la meditación, la oración y la automagnetización, a fin de controlar sus pasiones y modificar sus hábitos. Asímismo, el "espíritu" declaró a Madero lo siguiente:

Esa misión de gran responsabilidad la tendrás que desempeñar forzosamente porque allá van encaminados todos tus pasos, pero el mayor o menor éxito que obtengas dependerá de tus esfuerzos por poner en práctica los propósitos que haces cuando estás bajo la influencia de tu naturaleza superior, y que están en perfecta armonía con nuestros consejos y nuestras indicaciones.8

Este mismo "espíritu" inspiraría la escritura de La sucesión presidencial en 1910, publicado en diciembre de ese mismo año. Entre los espiritistas se afirmaba que detrás de “José” se encontraba el espíritu de Benito Juárez (1806-1872), a quien, por cierto, atribuyeron la última comunicación conocida, firmada como B. J., el 16 de noviembre de 1908.9 También como resultado de los conocimientos adquiridos y la práctica realizada, Madero redacta, entre 1908 y 1909, el Manual espírita, publicado en 1911 bajo el seudónimo de Bhima, personaje de la Bhagavad-Gita, texto del que hizo comentarios en la revista Helios, entre 1912 y 1913.

En el Segundo Congreso Nacional Espírita celebrado en 1908, Madero fue nombrado vicepresidente de la Junta y participó en dos sesiones. En una de ellas trató el tema de si el espiritismo era filosofía, ciencia o religión; concluyendo que se trataba de una religión científica. Asimismo, presentó su sistema sobre el origen del espíritu, dado a conocer en una de las sesiones espiritistas del Círculo de Estudios Psicológicos. Pese al éxito obtenido, tras su discurso de clausura del Congreso, Madero rompió con la Junta Central, aunque siguió manteniendo comunicación con algunos de sus integrantes a los que confesó haber escrito un manual sobre espiritismo, pero pidió discreción para no afectar su proyecto político.10

Los participantes de ambos Congresos espíritas constituyen una segunda generación en el desarrollo del espiritismo en México, distinta de aquella primera que, sobre todo en la década de 1870, fue receptora e introductora de la doctrina kardeciana, así como creadora de una institucionalidad espírita por medio de publicaciones como La Ilustración espírita y la conformación de varios grupos que se reunían por este interés compartido. Una muestra de la importancia de esta primera generación —entre quienes se encuentran Manuel Plowes (1812-1875), Refugio I. González (1814-1892) y Santiago Sierra (1850-1888)—, fue el debate público y promocionado en la prensa, que se llevó a cabo en el Liceo Hidalgo (1875), entre espiritualistas y positivistas. Mientras la primera generación estuvo marcada por el impacto inicial de la llegada del espiritismo al país, y su proceso de difusión; la segunda (de Madero) se caracterizó por la apropiación, la reinterpretación y la aplicación del ideario espiritista en el marco de nuevos debates políticos, sociales y culturales de inicios del siglo XX; al tiempo que convivió, en un contexto creciente de pluralismo religioso, con nuevas propuestas esotéricas —tanto locales como internacionales— como el dosamantismo y la teosofía moderna

Como resultado de los contactos establecidos durante el Segundo Congreso Espírita y con la fundación de su órgano de difusión, se creó un círculo de colaboradores, entre los cuales se encontraba Madero, Antonio Garro Melendreras (1883-1958), Antonio Becerra y Castro (1860-1948), José Romano Muñoz (1890-1967), José Salvadores y Mario Roso de Luna (1872-1931), quien aportaba textos desde España. La revista Helios (continuadora del Siglo Espírita) vivió su época de esplendor durante el gobierno de Madero (1911-1913), quien incluso aportó el dinero para comprar la nueva imprenta. Además, su amigo Rogelio Fernández Güell (1883-1918), quien ocupara los cargos de jefe de publicaciones del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología del Distrito Federal, así como director de la Biblioteca Nacional, fue uno de los directores de Helios. Al mismo tiempo, Madero colaboraba con la revista de manera pseudónima con sus comentarios a la Bhagavad-Gita. En el año de 1912, los miembros fundadores de Logia Aura (la primera teosófica en México) le obsequiaron incluso una fotografía del grupo como homenaje por su ascenso a la presidencia, cuestión que favoreció a los grupos esotéricos que habían sido repremidos durante el porfiriato. Tras el asesinato de Madero en 1913, Antonio Garro Melendreras formó parte de la comitiva que cargó su ataúd, bajo riesgo de un ataque o represalias por parte de Victoriano Huerta (1850-1916). 

Este periodo de esplendor de Helios coincidió con el traslado de la sede de la revista La Cruz Astral (en un segundo periodo de actividad iniciadio en 1912) del estado de Coahuila a la capital del país y participó de los colaboradores de Helios que se inclinaban favorablemente por la teosofía. De modo que hubo una producción paralela de textos que seguían la línea espírita más dura, con otros que comenzaron un viraje o asimilación de lo teosófico. Esta transición fue impulsada sobre todo por la figura de Romano Muñoz, quien primero dio algunas conferencias en la sede de la Sociedad Teosófica y luego se unió a ella formalmente en 1914. A partir de esto, favoreció la llegada de nuevos miembros, provenientes de las filas del espiritismo (con inclinación teosófica), como José Antonio Garro, Guillermo Worner y Daniel J. Eguiarte. Algunos años más tarde, cuando Muñoz fundó la logia teosófica "Mercurio" en 1917, también se les unió Antonio Becerra y Castro. Este grupo constituye, por lo tanto, una generación que sirvió de puente entre el espiritismo y la teosofía en México. 

Más allá de su legado político, Madero dejó un legado esotérico que se materializó en su biblioteca personal. Algunos de los títulos que la constituían, según lo documenta C.M. Mayo,11 son el antes mencionado Manual espírita en formato de libro, así como el libro sobre magia sexual, No fornicarás del autor germano-mexicano Arnold Krumm-Heller (1876-1949), quien incluso le dio una dedicatoria especial. Los textos esotéricos de Madero comprendían varios idiomas, y aunque se desconoce qué ejemplares fueron de él o de su esposa,  sobresalen: en francés, Les Grandes Initiés: esquisse de l'historie secrète des religions (1899) de Edouard Schuré (1841-1929), Porquoi la vie? de León Denis (1846-1927), L' Amour et le mariage selon le spiritisme de J. E. Gillet, Le Spiritisme dans le monde de Louis Jacolliot (1837-1890), La Pluralité des mondes habités de Camille Flammarion (1842-1925), L' Occultisme en le Spiritualisme de Gérard Encausse (1865-1916), Les mystères de l'être de Ely Star y la traducción del alemán al francés La mort l'au delà de Carl du Prel (1839-1899); en inglés, Enseigments spiritualistes (en el original: Spirit Teachings) de William Staiton Moses (1839-1892), Seers of the Ages: Embracing Spiritualism Past and Present de J. M. Peebles (1822-1922), The Encyclopedia of Death and Life in the Spirit WorldArt Margic or, Mundane, Sub-Mundane and Super-Humane Spiritism y, en español, Devocionario espiritista (1893) El fenómeno espiritista: testimonio de los sabios de Gabriel Delanne (1857-1926), "obras póstumas de Kardec "canalizadas" por médiums, en la 'edición económica' de 1888", La vida de ultratumba de "Bonne Maman", seudónimo de Rufina Noeggerath (1821-1908), El poder del pensamiento y Karma de Annie Besant (1847-1983) y una traducción del inglés al español de Ciencia oculta de la medicina de Franz Hartmann (1838-1912). El especial intéres maderista por la Bhagavad Gita se muestra dentro de esta larga nómina con sus tres traducciones: una "hecha en Boston en 1887 por Mohini M. Chatterji", otra "de Federico Climent Ferrer, publicada en Barcelona en 1908 por la Biblioteca Orientalista" (dirigida por Ramón Maynadé), y una última elaborada por "J. Roviralta Borrell", que será la que Madero utilice finalmente para sus comentarios. 

A pesar de su pertenencia espiritista y masónica, Madero estuvo vinculado con otros grupos, como el Centro Esotérico Mexicano, encargado de dar difusión no sólo a las novedades esotéricas en general, sino al trabajo de Alberto Santini Sgaluppi(1855-1909), también conocido como "Conde de Sarak", en particular. Dicho Centro estuvo dirigido por Emilio Calvayrac, ciudadano francés que fue de los primeros difusores de la teosofía en México. También participaba en este Centro el ya mencionado Arnold Krumm-Heller, quien fue muy cercano a Madero por haber sido su médico personal y quien muy probablemente lo introdujo en la masonería de Memphis Misraim, de la cual había fundado una logia en 1913. 

Fue también a través del Centro Esotérico Mexicano que Madero obtuvo el contacto del escritor y librero xalapeño Daniel Díaz Casas (1851-1928), otro de los pioneros de la difusión de la teosofía en el país, para solicitarle su catálogo de libros (ver foto del mismo en la entrada de Díaz Casas), entre los cuales le interesaban particularmente títulos vinculados a lo teosófico, como la Bhagavad GitaLuz en el sendero, Karma La voz del silencio. Es de este modo que se generaban núcleos de contacto y difusión del esoterismo en México a principios del siglo XX. 

Dr. José Ricardo Chaves Pacheco, Mtro. Luis Adrian Linares Sánchez, Dra. Guadalupe Antonia Domínguez Márquez y Dra. Dulce Adame González 

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Descendiente de una familia de connotados agrimensores, comerciantes y políticos del norte del país: su abuelo José Francisco poseyó tierras en Texas y Coahuila, y su progenitor Evaristo adquirió negocios no sólo en la agricultura, sino también en otras industrias (entre ellas, de transportes, minería, ganadería, textil, etc.). Este último, de cierta manera, lo introdujo al e... ver más


E. Krauze, Francisco I. Madero. Místico de la libertad. México, Fondo de Cultura Económica, 12 (Biografía del poder/2)

Francisco Madero, Obras completas I. Memorias. México, Editorial Clío, 1998, p. 19. Las memorias de Madero se publicaron por primera vez en el séptimo aniversario de su muerte, dentro de la Reseña de las ceremonias conmemorativas que tuvieron lugar en la república el día 22 de febrero de 1920, editada por la Agrupación pro Madero. Dos años más tarde, aparecieron en los Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, cuarta época, t. I, México, Talleres Gráficos del Museo, 1922. En las posteriores menciones nos referiremos a este volumen sólo como Memorias.

F. Madero, Memorias, p. 30.

F. Madero, Memorias, pp. 33-36.

Alejandro Rosas, La revolución de los espíritus. Francisco Ignacio Madero, México, Turner, 2018, pp. 52-53

A. Rosas, La revolución de los espíritus, pp. 56-57. 

Yolia Tortolero Cervantes, Prólogo, en F. Madero, Obras completas VII. Escritos sobre espiritismo. Doctrina espírita 1901-1903, p. 16.

F. Madero, [Comunicación fechada en San Pedro, enero 26, 1908], en Cuadernos espíritas, pp. 203-204.

 

Algunas de estas comunicaciones se publicaron en la revista El Siglo Espírita (México, 1908). Gran parte de los textos se conservaron en el Archivo Francisco I. Madero de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y en el Acervo Documental Familia Madero. José Natividad Rosales publicó una parte de estas comunicaciones en Madero y el espiritismo. Las cartas y las sesiones espíritas del héroe (México, 1973). La última recopilación se encuentra en el volumen Obras completas VI. Cuadernos espíritas. 1900-1908. México, Editorial Clío, 2000.

Yolia Tortolero, "Prólogo", pp. 16- 17.

(PONER EN NOTA UNA VEZ COLOCADAS LAS ANTERIOES: C. M. Mayo, Odisea metafísica hacia la Revolución Mexicana. Francisco I. Madero y su libro secreto, Manual espírita. Traducción de Agustín Cadena. Houston, Literal Publishing, 2014, 56-65).