José Antonio Garro Melendreras Asturias, España (1883 - 27 de septiembre de 1958).
Sujeto esotérico de nacionalidad española. Arquitecto.
Las corrientes esotéricas con las que se vincula son:Las asociaciones esotéricas en las que se inscribe son:
  • Junta Permanente del Segundo Congreso Espírita de México y de la Federación y Confederación Espiritistas Mexicana y Latinoamericana
  • Logia Aura
  • Orden de la Estrella de Oriente
  • Sociedad Teosófica

El español José Antonio Garro Melendreras, padre de la escritora mexicana Elena Garro (1916-1998), tuvo variados intereses esotéricos, lo cual influyó en la formación intelectual de su hija. A este respecto, la escritora afirma:

mi papá y mi tío eran ocultistas. Ellos habían estudiado en Europa y eran así, muy locos, muy románticos. Nos daban clases a mí y a mis hermanos. Nos enseñaron francés, nos enseñaron latín y tenían una biblioteca muy grande, con todos los clásicos españoles, griegos, latinos, ingleses y alemanes.1

La familia Garro se estableció en Iguala, Guerrero, hasta el final de la década de los veinte, cuando se trasladó a la Ciudad de México. Elena Garro menciona que durante su infancia le “enseñaron la imaginación, las múltiples realidades, el amor a los animales, el baile, la música, el orientalismo, el misticismo, el desdén por el dinero…” y comenta, además, que “se hablaba mucho de Einstein y de la relatividad. Papá era budista también”.2 

Ahora, bien, para comenzar una reconstrucción y sistematización del involucramiento de José Antonio Garro en los círculos esotéricos mexicanos, podemos recurrir al testimonio de Consuelo Aldag, una de los presidentes de la logia Aura: 

Debido a mi buen karma me cupo en suerte cooperar en 1914 a la reorganización de la Logia con aquel grupo de veteranos quienes, habiendo probado su temple en el campo espírita, pasaron al teosófico llenos de entusiasmos. Me refiero a los hermanos José Romano Muñoz, José Antonio Garro, Daniel J. Eguiarte, Roberto R. Rivera y Guillermo Worner, los que, unidos a la vieja guarda de la veterana ‘Aura’ que cooperó en dicha reorganización y reorientación, entre los que se encontraban Enrique Guzmán, Guillermo Weber y otros avesados luchadores, formaron la célula madre de las varias logias teosóficas de la ciudad de México.3

De lo anterior destacamos la relación entre José Antonio Garro y el filósofo, espiritista y teósofo mexicano José Romano Muñoz (1890-1967), quien perteneció a la generación de los Contemporáneos, fue discípulo de Antonio Caso (1883-1946) y difusor en México de la obra del filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955). Romano y Garro coincidieron primero en los círculos espiritistas de la Ciudad de México; se sabe con certeza que Garro fue representante del círculo "Allan Kardec" de Sierra Mojada, Coahuila, durante el Primer Congreso Nacional Espírita, que se llevó a cabo del 31 de marzo al 15 de abril de 1906 en la Ciudad de México4 , donde también participó Romano Muñoz, e incluso ambos colaboraron en la revista Helios, órgano de la Junta Permanente del 2o Congreso Espírita de México y de la Federación y Confederación Espíritas Mexicana y Latinoamericana. 

La transición del espiritismo a la teosofía moderna fue común entre los círculos de personas interesadas en lo esotérico en el México de principios del siglo XX, sobre todo en aquellas donde una formación intelectual sólida también era coincidente. Ahora bien, la integración de Garro a la logia en 1914 se dio en un momento de “reorganización” de la misma, a ocho años de su fundación en 1906 y después de un periodo de crisis (a causa de la inestabilidad social, la penuria económica y la persecución) vivido en los años inmediatos al estallido de la Revolución Mexicana. Los esfuerzos de los nuevos y jóvenes integrantes de la logia se tradujeron en la organización de numerosas conferencias y en el ejercicio de prácticas espirituales, todo lo cual contribuyó a la generación de una especie de “edad dorada” para la teosofía en México. Como afirma Aldag: 

Fueron aquellos tiempos memorables para todos nosotros; y para mí, la primavera de mi vida teosófica, que nunca olvidaré. Al calor del entusiasmo desbordante se creó en el seno de ‘Aura’ una unificación tal, que la Logia fue digna de ser utilizada como conducto de sublimes fuerzas espirituales, elevando a sus miembros en ciertos momentos a estados de conciencia que individualmente nunca pudieran alcanzar.5

Además de su compromiso con el fortalecimiento de logia Aura, para el inicio de la década de los años veinte, José Antonio Garro se había unido a la Orden de la Estrella de Oriente (O.E.O.), una asociación creada en 1911 en el seno de la Sociedad Teosófica (Adyar) por Annie Besant (1847-1933), la presidente, y Charles W. Leadbeater (1954-1934), famoso por sus supuestas facultades clarividentes, con el propósito de preparar el camino para la llegada de un “nuevo maestro” espiritual. Sin embargo, no debe suponerse que, por tratarse de la “misma” corriente teosófica moderna, su desarrollo está exento de discontinuidades. Besant y Leadbeater son los líderes de la así llamada “segunda generación teosófica” o “neoteosofía”6 que se distingue temporal y, en buena medida, ideológicamente, de la “primera generación” de los fundadores Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891) y Henry Steel Olcott (1832-1907) a través de un viraje discursivo de los contenidos doctrinales hacia lo cristiano (en contraposición al “orientalismo” de la teosofía blavatskiana) y hacia el milenarismo, enfocado sobre todo en el posicionamiento del joven Jiddu Krishnamurti (1895-1986) como el “Instructor del Mundo”, a partir su “descubrimiento por vía clarividente” por Leadbeater. 

Como afirma Chaves, la O.E.O. “mantuvo una representación importante en España y en América Latina, con publicaciones, reuniones y conferencias, y que se apoyaba sobre la infraestructura teosófica directa o indirectamente, usando muchas veces sus locales y propiedades, o captando seguidores entre ellos.”7  En el caso particular de México, José Antonio Garro tuvo un papel crucial, ya que fungió como su representante nacional y vio por la publicación de textos relacionados con la Orden y su difusión en la revista México Teosófico. Así, en el número 1 del año 1 de esta publicación, la Dirección de la misma aclara que: 

En "El México Teosófico" se publicará regularmente una sección consagrada a "La Orden de la Estrella de Oriente", sección que en cierto modo podrá considerarse como el órgano oficial de la Orden, y será dirigida por el Representante Nacional de la misma, pero bueno será advertir que la Sociedad Teosófica y La Orden de la Estrella de Oriente son organizaciones diversas, independientes entre sí y que, en consecuencia, ninguna de ellas es responsable de los documentos oficiales de la otra. Si, por ahora aparece muda al órgano oficial de la Sociedad Teosófica en México la sección destinada a La Orden de la Estrella de Oriente, esto solamente es debido a que la mayoría de los miembros de esta última pertenecen a la primera y a que una y otra son complementarias en sus ideales: aquella ha proclamado la formación de un núcleo dé fraternidad como su único objeto obligatorio; esta Profesa que pronto aparecerá en el mundo un Gran Instructor, enseñé que El hará de la fraternidad el corazón de sus doctrinas, y ambas practican a tolerancia a todas las ideas religiosas y cuentan entre sus miembros individuos de todas las religiones. 8

En ese mismo número se encuentra un texto de Garro titulado “Nuestra Voz”, seguido del texto “La Orden de la Estrella de Oriente” de Guadalupe G. de Joseph, secretaria organizadora de la Orden. Los tópicos milenaristas propios del proyecto krishnamurtiano están presentes en ambos. 

En el Boletín mexicano de la Orden de la Estrella del vol. 1, núm. 8, octubre-noviembre de 1928, Garro publica sus "Comentarios epistolares sobre las enseñanzas del Instructor Mundial", en los cuales nombra a Krishnamurti como uno de los "tres Instructores cuyas enseñanzas han influenciado el Occidente", siendo los otros Moisés y Jesús.9 

Durante la década de los veinte, la señora de Joseph y otros miembros de la S.T. en México viajaron a la ciudad de Ommen, Holanda, para asistir a los “Congresos de la Estrella” que se llevaban acabo en el lugar y que contaban con la presencia de Krishnamurti. Los miembros de la S.T. realizaron incluso gestiones para obtener una visita de K. a México, misma que se concretó en 1935, como parte de su gira por Latinoamérica. Existe material fílmico 10 que documenta parte de la visita de K. en México, cuando fue recibido por el sr. Alfonso Alatorre (tesorero del presidente Calles)  y su esposa en su casa en Coyacán, donde se menciona y se ve a Elena y a Devaki, otra de las hijas de José Antonio Garro. 

El hecho de que Krishnamurti se hubiera distanciado de la Sociedad Teosófica en 1929 no menguó el interés y el apoyo de sus seguidores en nuestro país.  

Dra. Guadalupe Antonia Domínguez Márquez

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El español José Antonio Garro Melendreras, padre de la escritora mexicana Elena Garro (1916-1998), tuvo variados intereses esotéricos, lo cual influyó en la formación intelectual de su hija. A este respecto, la escritora afirma:

mi papá y mi tío eran ocultistas. Ellos habían estudiado en Europa y eran así, muy locos, muy románticos. Nos daban clases a mí y a mis hermanos. Nos enseñaron francés, nos enseñaron lat... ver más

Citado por Rafael Cabrera, Debo olvidar que existí. Retrato inédito de Elena Garro, Ciudad de México: Debolsillo, 2023, p. 33.

Citado por Cabrera, 2023, p. 34.

Consuelo Aldag, "Saludo a la logia 'Aura' en su 25o aniversario", en México teosófico, 31 de marzo de 1931, Vol. IX, n. 2, p. 443.

Primer Congreso Nacional Espírita. México. Marzo 31 a abril 15 de 1906. Imprenta de A. Carranza y Compañía. 1906, p. 20.

Consuelo Aldag, "Saludo a la logia 'Aura' en su 25o aniversario", en México teosófico, 31 de marzo de 1931, Vol. IX, n. 2, p. 443-444

 

Cfr. Catherine Wessinger, "The Second Generation Leaders of the Theosophical Society (Adyar)", en Handbook of the Theosophical Current, Olav Hammer y Mikael Rothstein (eds.). Leiden, Boston: BRILL, 2013, pp. 33-50.

 

José Ricardo Chaves, "La pérdida de la estrella. La gira de Krishnamurti por América latina en 1935", en Estudios sobre la historia del esoterismo occidental en América Latina. Enfoques, aportes, problemas y debates, Juan Pablo Bubello, José Ricardo Chaves y Francisco Mendonça Júnior (eds.). Ciudad de México, Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, IIFL UNAM, 2018, p. 177.

México teosófico, 10 de abril de 1920, n. 1, año 1, pp. 2-3.

México teosófico, 10 de abril de 1920, n. 1, año 1, pp. 2-3.

 

p. 130-131

El video puede consultarse en la siguiente liga (la visita a México a partir del minuto 35:04): https://www.youtube.com/watch?v=2_1e6nCBLTY