José Romano Muñoz Villa de Cos, Zacatecas (1890 - 14 de diciembre de 1967).
Sujeto esotérico de nacionalidad mexicana. Filósofo.
Las corrientes esotéricas con las que se vincula son:Las asociaciones esotéricas en las que se inscribe son:
  • Junta Permanente del Segundo Congreso Espírita de México y de la Federación y Confederación Espiritistas Mexicana y Latinoamericana
  • Logia Aura
  • Logia Mercurio

Discípulo de Antonio Caso (1883-1946), Romano Muñoz es conocido por su labor en el campo de la filosofía —fue el principal difusor de Ortega y Gasset (1883-1955) en México— y por sus actividades académicas vinculadas a la UNAM, institución en la cual se doctoró. La investigadora Rosa Krauze afirma que Romano Muñoz

dedicó gran parte de su vida a la labor docente. Desde 1918, fue profesor de lógica, ética, psicología y civismo en la Escuela Nacional Preparatoria y, durante algunos años contados a partir de 1945, profesor de ética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional (...). A su muerte, ocupaba el cargo de asesor técnico del Secretario de Educación Pública y la vicepresidencia de la Sociedad Mexicana de Filosofía.1 

También desempeñó los cargos de

Director General de Enseñanza Superior e Investigación Científica de la Secretaría de Educación Pública, presidente de la Academia de Educación, miembro del Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Nacional durante el año de 1947. Representó a México ante el comité de acción cultural de la OEA y fungió como representante de la comisión nacional de la UNESCO en México. Recibió condecoraciones de Japón, Haití, Ecuador y Alemania. En 1952, Francia le concedió las Palmas Académicas. 2

Entre sus principales publicaciones se encuentran El secreto del bien y el mal (1938) y Hacia una filosofía existencial (1953).

Junto con Jorge Cuesta (1903-1942), Jaime Torres Bodet (1902-1974), José Gorostiza (1901-1973), Xavier Villaurrutia (1903-1950), Bernardo Ortiz de Montellano (1889-1949) y Gilberto Owen (1904-1952), Romano Muñoz formó parte de la "Generación de los Contemporáneos" —también llamada "Archipiélago de soledades" o "Agrupación de forajidos"—, que se caracterizó por su afán modernizador y por la innovación artística e intelectual. 

Un aspecto menos conocido de la vida de este filósofo fue su involucramiento en el campo esotérico mexicano en la primera mitad del siglo XX. Por un lado, estuvo vinculado al espiritismo; participó en el Segundo Congreso Nacional Espírita (llevado a cabo en 1908) y, junto con Rogelio Fernández Güell (1883-1918), Antonio Becerra y Castro (1860-1948), José Salvadores, Mario Roso de Luna (1872-1931), Quintín López, Francisco V. Ibargüengoitia, Aurelio Macías Z., José Antonio Garro (1883-1958), Augusto Montes, Francisco Quevedo y José I. Benítez, figura como colaborador en la Revista Helios (1911-1916), órgano de difusión de la Junta Central Permanente del Congreso Nacional Espírita y de la Federación y Confederación Espírita Mexicana y Latinoamericana, donde publicó numerosos textos. 

Por otro lado, a inicios de la segunda década del siglo XX (1914), Romano Muñoz comenzó un viraje del movimiento espiritista a la teosofía moderna, donde asumió una posición de liderazgo. Durante este proceso, el filósofo alentó a otros compañeros de credo a acompañarlo en el tránsito. Al respecto, Enrique Guzmán, tesorero de la Logia Aura de la Sociedad Teosófica (ST), afirma lo siguiente:

el hermano José Romano Muñoz, siendo espírita, había sustentado conferencias públicas en la Sociedad Teosófica sobre la Teosofía y el Espiritismo, que causaron muy buena impresión; este hermano reunió un grupo de espíritas y amigos para reforzar nuestra logia, y en verdad nos llevó elementos de valía, jóvenes y entusiastas, como José Antonio Garro, Guillermo Worner, Daniel J. Eguiarte, etc.3 

También fue el caso de Antonio Becerra y Castro, quien, según el testimonio de Adolfo de la Peña Gil (?-1958) —presidente de la Sección Mexicana de la ST durante varias décadas— "ingresó a la Sociedad Teosófica el 10 de Octubre de 1917, al ser fundada la Logia 'MERCURIO' bajo la presidencia del hermano Prof. José Romano Muñoz, con quien le unió siempre afectuosa amistad." 4

Con la integración de estos miembros, se conformó una nueva generación de jóvenes teósofos de gran calibre intelectual, que contribuyó al fortalecimiento de la teosofía en México y al inicio de una especie de "renacimiento" —luego de las penurias vividas durante la época de la Revolución Mexicana— o "edad dorada". En palabras de Guzmán: 

La época del renacimiento y esplendor de nuestra Logia (Aura), había ya principiado.

Durante los meses de abril y mayo de 1916, en pleno auge de la logia, el hermano José Romano Muñoz, Director de estudios de la misma, desarrolló una serie de ocho conferencias públicas en la Sala "Beethoven", de la Ciudad de México, que fueron sumamente concurridas, y que originaron el nacimiento de otras Logias de la Sociedad Teosófica. En estas conferencias se expuso la síntesis de la enseñanza Teosófica. 5

El involucramiento de Romano Muñoz en la ST impactó a su vez sus reflexiones filosóficas y su producción académica como catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, en especial su libro Hacia una filosofía existencial. Al margen de la nada, de la muerte y de la náusea metafísica, publicado por la Imprenta Universitaria en 1953.  Sobre este texto, Krauze menciona lo siguiente: 

Aquí el autor se declara existencialista, "si por existencialismo se entiende lisa y llanamente una corriente de pensamiento que hace del existir humano individual el punto de partida del filosofar." Pero el existencialismo de Romano Muñoz quiere "estar al margen de la nada, de la muerte y de la náusea metafísica". Por eso no se acoge a los lineamientos principales de Heidegger y Sartre; más aún, la crítica, y el deseo de criticarlos, fue uno de los motivos que lo llevó a escribir Hacia una filosofía existencial. Heidegger y Sartre, en el sentir del autor, "despojan a la vida humana de toda finalidad, de toda razón de ser, de todo sentido". Contra ellos, Romano Muñoz quiere dejar paso a la esperanza "como único asidero del ser para su angustia". Sin embargo, no se acerca precisamente a Gabriel Marcel; se diría que, en muchos sentidos, se deja influir por Ortega y Gasset. 6 

Fue precisamente esta crítica al existencialismo la que se vio nutrida —además de la influencia de Ortega y Gasset— por los preceptos teosóficos, como lo revela la reseña que Adolfo de la Peña Gil hizo del libro de Romano Muñoz en el Boletín de la Sección Mexicana de la Sociedad Teosófica, a un año de su publicación: 

"HACIA UNA FILOSOFIA EXISTENCIALISTA" por el Prof. y Dr. José Romano Muñoz. (De la Colección "Cultura Mexicana"). El autor, miembro antiguo de nuestra Sección, ex-Presidente de las veteranas Logias "AURA" y "MERCURIO", trabaja intensamente en pro de nuestras ideas, en su propio y destacado medio cultural, en el ambiente universitario. Este su nuevo libro 'es un duelo a muerte contra el materialismo, así como contra el pesimismo y el nihilismo morales, derivados del EXISTENCIALISMO mal entendido y que está desmoralizando a la juventud contemporánea llamada culta. Especialmente el Capítulo VI acerca de la experiencia religiosa ha provocado un verdadero azoro entre universitarios' por su rectificación del limitado concepto de la Ontología y por las numerosas citas que el apéndice contiene sobre los contactos con la Divinidad a que llegaron varios místicos mahometanos, hindúes, (Sri Ramakrishna); budistas, cristianos (S. Pablo, San Agustín, Sta. Teresa); teósofos (C. W. Leadbeater), filósofos (Bohme) etc. El Autor valientemente enfrenta la INDIVIDUALIDAD espiritual e inmortal del hombre a la PERSONALIDAD transitoria del Yo inferior del ser humano, producto de la evolución animal, que al parecer es la que analizan y exhiben en sus más repulsivos aspectos, los precursores del flamante Existencialismo, filosofía producto del Kali-Yuga en que nos hallamos y que se abrió paso con las obras de Jean Paul Sartre y otras a base de "sexo", como dice un crítico. Dada la preparación del autor y la valentía de su 'Yo acuso', es seguro que su libro provocará un viraje en el pensamiento ya inficionado de ciertos cerebros "cultivados". 7

Lo anterior indica la presencia de una importante veta teosófica en la recepción y crítica del existencialismo en la filosofía mexicana, sobre todo en lo que respecta a los tópicos teosóficos de la composición septenaria del ser humano (con el cual se vinculan las nociones de "individualidad" y "personalidad"), la creencia en los ciclos temporales de la tradición hindú ("Kali-Yuga"), y la hermenéutica teosófica de la experiencia mística, cuestión que deberá ser investigada a futuro con más detalle. 

Dra. Guadalupe Antonia Domínguez Márquez

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Discípulo de Antonio Caso (1883-1946), Romano Muñoz es conocido por su labor en el campo de la filosofía —fue el principal difusor de Ortega y Gasset (1883-1955) en México— y por sus actividades académicas vinculadas a la UNAM, institución en la cual se doctoró. La investigadora Rosa Krauze afirma que Romano Muñoz

dedicó gran parte de su vida a la labor docente. Desde 1918, fue profesor de lógica, ética, psicolo... ver más

Rosa Krauze, 1968. "En memoria de José Romano Muñoz" en Diánoia, vol. 14, no. 14, p. 234

íbid. p. 233.

Enrique Guzmán, "Datos biográficos de la 'Logia Aura', en México teosófico, 30 de abril de 1931, vol. IX, n.2, p. 449.

Adolfo de la Peña Gil, Boletín de la Sección Mexicana de la Sociedad Teosófica (época III, julio y agosto de 1948, num. 22).

Enrique Guzmán, "Datos biográficos de la logia 'Aura'...", p. 452.

Rosa Krauze, 1968. "En memoria de José Romano Muñoz" en Diánoia, vol. 14, no. 14, pp. 233-234

Adolfo de la Peña Gil, Boletín de la Sección Mexicana de la Sociedad Teosófica (vol. V, noviembre-diciembre de 1953, num. 18, pp. 420-421.