Asociación esotérica con la que se vincula es Orden Martinista
Hijo del médico Louis Encausse y la "gitana" española Iñes Perrez-Vierra, Gérard Encausse intentó fusionar las dos formas de pensamiento representadas por sus progenitores: el raciocinio y la intuición. Tras no conseguir fortuna en el País Vasco, la familia se mudó a París, donde el padre inauguró una clínica en las cercanías de Montmartre. Lo anterior, le permitió al joven Gérard no sólo imbuirse de las ideas más recientes e innovadoras del París finisecular, sino también codearse desde temprana edad con los pintores, escritores, actrices y pensadores de aquel movimiento cultural. Enmarcadas en la cultura de fin-de-siècle, Papus (seudónimo que escogió cuando decidió seguir la senda de Paracelso) y varios de esos personajes manifestaron sus "inquietudes" tanto artísticas como religiosas mediante creaciones "lejos del disfrute de los sentidos: una mirada a lo suprasensible, a lo trascendente, al mundo de las ideas", como parte de una "nueva espiritualidad [...] marcada por las sociedades secretas, el ocultismo, la mediumnimidad o las teorías teosóficas".1
Si bien, de acuerdo con Tobias Churton2, Papus siempre tuvo una vena artística, interés por la clínica al igual que su padre y dotes de gran líder en los negocios, en 1885 se decantó por el ocultismo. Como parte de su interés por el hermetismo, la alquimia, la cábala, la masonería e, inclusive, el tarot (con su propia versión denominada El tarot de los bohemios), leyó a autores franceses como Joachim Martines de Pasqually (1727-1774), Louis Claude de Saint-Martin (1743-1803), Antoine Fabre d´ Olivet (1761-1825) y Éliphas Levi (1810-1875). Con el propósito de establecer un ejercicio sincrético de estos textos esotéricos (varios de ellos encontrados en la Bibliothèque Nationale de Francia) con el discurso científico, tecnológico y, sobre todo, médico de la época, su ideario destacó la fusión de las dos dimensiones del ser humano: la material y la espiritual. Así, por una parte, intentó establecer una analogía entre el lenguaje de la química y la física decimonónicas proponiendo un sistema basado en símbolos, alegorías y emblemas tanto alquímicos como herméticos; y, por la otra, concibió al hipnotismo como una vertiente más de la medicina, postura que defendió a lo largo de su paso por la Facultad de Medicina, el Hospital de la Charité, el Collège Rollin y el Hospital Salpêtrière, así como después de obtener su título de doctor en 1894.
En ese sentido, su práctica como estudiante de medicina y luego como galeno le permitió codearse con personalidades que, al igual que él, se desplazaban entre los terrenos de la ciencia y el esoterismo, tales como su mentor Alexandre Saint-Yves (1842-1901), marqués de Alveydre, y el sanador Nizier Anthelme Philippe (1849-1905). Inclusive, como documenta Mariano Villalba, el también médico y ocultista Arnold Krumm-Heller (1876-1949) fue encomendado "a estudiar con Papus, con quien tenía contacto"; lo cual le permitió adentrarse "en carácter de interno en el Hospital de la Salpêtrière en París, donde trabajaba con Papus [y] con el neurólogo Jean Martin-Charcot" (1825-1893)3.
Colaboró, fundó y dirigió no sólo publicaciones dedicadas exclusivamente al ocultismo, sino también sociedades que fungieron como centros de enseñanza o "iniciación". Al respecto de las revistas y periódicos, contribuyó en las páginas del órgano difusor de la teosofía en Francia Le Lotus (1887) a cargo de Félix Krishna Gaboriau (1861-1911) y fundó junto a Lucien Chamuel (1867-1936) los semanarios Le Voile d´Isis y L´Initiation (1888). Este último fue dirigido por Papus durante 24 años y albergó en sus páginas artículos sobre hipnotismo, francmasonería, teosofía, mística y otras ciencias ocultas desde una perspectiva tolerante que buscaba un común denominador entre las distintas doctrinas del momento. De hecho, a través de ese órgano de divulgación imprimió su pequeña memoria “¿Cómo me convertí en un místico?” (1888), dedicada al astrónomo y espiritista Camille Flammarion (1842-1925)4.
Ahora bien, a la par de su labor como editor, redactor y escritor, desde 1887 participó en sociedades esotéricas donde ocupó cargos de distinta índole. Tras su breve paso por la Sociedad Teosófica, instituyó el Grupo independiente de Estudios Esotéricos poco después transformado en la Escuela Hermética, entre cuyos miembros despuntan Yvon Leloup (1871-1926), mejor conocido como Paul Sédir, Emmanuel Lalande "Marc Haven" (1868-1926), F. Ch. Barlet (1838-1921) y François Jollivet-Castelot (1874-1937). Asimismo, fundó junto a Stanislas de Guaita (1861-1897) la Orden Cabalística de la Rosa-Cruz y (re)inauguró la Orden Martinista. Algunas aportaciones de esta faceta de Papus se observan, por un lado, en que la estructura institucional de siete grados tanto de la Escuela Hermética como de la Orden Martinista fue adaptada para otras agrupaciones no sólo europeas, sino también latinoamericanas; y, por el otro, en su gestión como director del Congreso Masónico y Espiritualista del 24 de junio de 1908 "el cual tenía como objetivo federar a todas las asociaciones ocultistas"5.
Mtro. Luis Adrian Linares Sánchez
ver menosHijo del médico Louis Encausse y la "gitana" española Iñes Perrez-Vierra, Gérard Encausse intentó fusionar las dos formas de pensamiento representadas por sus progenitores: el raciocinio y la intuición. Tras no conseguir fortuna en el País Vasco, la familia se mudó a París, donde el padre inauguró una clínica en las cercanías de Montmartre. Lo anterior, le permitió al joven Gérard no sólo imbuirse de las ideas más recientes e i... ver más