Crónica
México de día y de noche. Crónicas mexicanas (1928 - 1944)
Excélsior
Diario, Horario y Minutero
16 / diciembre / 1940
[1918, julio 23.- Con don Venustiano.- Mens sana in corpore sano.- A Sudamérica.- Una gran visita.- Día 6.- El milagro de las flores.- La epidemia fatal]

1918, julio 23

El presidente me recibió en primer lugar en su audiencia de hoy. Me demuestra su buena voluntad recordando con benévolos comentarios algunos artículos míos de hace años y los recientes en Norteamérica defendiendo a México. A su pregunta de "¿Qué pienso hacer ahora?" le contesto que lo que él crea útil a la patria y a su gobierno, sobre todo en el extranjero y de preferencia en Norteamérica, donde ya tengo adquirida cierta experiencia...

Con don Venustiano

Bueno —me responde con su grave voz pausada y mesándose la barba—, me parece bien, aunque el cultivo y estrechamiento de nuestras relaciones con América del Sur, me parece, hoy, de suma importancia... La América de Bolívar, añade, y me confía que el gobierno va a enviar a esas tierras una misión diplomática, entrando en detalles que me atañen... Pero el nombre de Bolívar lo hace insistir en la singular grandeza del caudillo y mencionar como de paso, las obras que sobre él se han escrito. Una bibliografía verbal casi completa, me atrevo asegurar, dejándome admirado por sus vastos conocimientos y firme memoria... Así se lo manifiesto y ya de pie y sonriente, me dice sin rechazar el cumplido:

—Siempre me han interesado los estudios históricos... Y respecto a usted, agrega tendiéndome la mano, vaya a ver dentro de unos días a Gerzayn Ugarte...

Mens sana in corpore sano

Durante el mes que aproximadamente tengo de estar de estar alojado en esta asociación, no he dejado un solo día de hacer gimnasia y natación, lo que unido a un sobrio régimen de vida, me presta la energía indispensable, para los trabajos que se multiplican en medio de la desorganización reinante.

A Sudamérica

Agosto. Anuncia la prensa que ha quedado integrada la misión diplomática que irá a Sudamérica presidida por Gerzayn Ugarte, exsecretario privado del presidente Carranza. El señor José Juan Tablada, agrega, "irá especialmente comisionado para celebrar conferencias en las que hará conocer ampliamente a nuestra patria en aquellas regiones".

Una grata visita

Agosto 23. —Hace días que sufro un ataque gripal molestísimo con el característico "dolor de huesos" y el más depresivo estado mental. Lo indicado sería hacer cama y medicinarse, pero ello es imposible por la falta de recursos, servidumbre, etc., en este club de muchachos rebosando salud y fuerza donde ni siquiera se ha previsto el caso de que alguien enferme... Decidido, pues, forzado por las circunstancias y jugando el todo por el todo, seguir como de costumbre, concurriendo al gimnasio y a la alberca.

Día 6

Vuelvo del gimnasio a mi habitación con los efectos estimulantes de baño y natación, cuando me anuncian la visita de Francisco Orozco Muñoz.1 Mi amigo se presenta trayendo en brazos un haz fragante de azucenas. Con las flores, con la jovial y sana risa de mi amigo, con sus cordiales palabras de saludo, parece que a mi cuarto casi conventual, entran ráfagas de primavera...

—¿Para quién son estas lindas flores? pregunto a mi amigo, que, disponiéndolas en un jarrón y gozando de mi sorpresa, responde:

—Son para usted, querido maestro, para que le hagan compañía en este tristón y pied á terre...

Aunque inusitado en México este presente florido de un poeta a otro poeta, me parece exquisito. No son acaso los poetas, y los artistas en general, quienes por su capacidad de distinguirlas y apreciarlas, tienen derecho a las cosas bellas de la vida. Pero no se limita a ese regalo la gentileza de un amigo... Sabiendo que estoy enfermo y no aprobando mi cura gimnástica y natatoria, se empeña en traerme un médico: Izaguirre Rojo, camarada literario, César Margain tan solícito cuando de artistas se trata... o por lo menos algún medicamento, agregando que a caso mi achaque sea la influenza española, el temible flu que, viniendo de los campos de batalla europeos, está haciendo estragos en Norteamérica... Como esta observación me alarma un tanto, se me escapa decir que Sanborn tiene le única medicina eficaz... pero que ignoro el nombre, la fórmula y cuanto a ella se refiere... No acabo de hablar cuando mi amigo sale apresurado y a la media hora está de vuelta con la droga en cuestión.

El milagro de las flores

Día 8. —Estoy ya bueno y sano. Las azucenas que me trajo Paco Orozco están ya mustias y doblegadas, pero las contemplo reconocido, seguro de que mucho contribuyeron en devolverme la salud. Sugiriendo florestas y jardines en mi soledad y desamparo, recordándome el afecto cordial y la delicada gentileza de su donador, levantaron mi ánimo, acabando con la ingrata depresión que la gripe me causara. Hubo instantes, febriles quizás, en que entre los perfumes, los erguidos tallos y la blancura casi luminosa de las flores, creí que escondía un grupo de ángeles cuyas virtudes ensalmaron mi mal. Ángeles que trascienden nuestras dimensiones, de aquellos que maguer su potencia pueden "danzar en la punta de una aguja"... De todos modos prefiero agradecer ese don de salud a las flores y no a la cura naturista.

La epidemia fatal

Hoy, meses después, no me cabe duda de que fue la gripe de las trincheras el mal que, como antes dije, pude vencer. Posteriormente se multiplicaron cerca de mil los casos siniestros. Mi esposa y otros deudos lo sufrieron en forma gravísima y de el murió en flor de juventud y en el esplendor de su talento y raras cualidades, mi amado sobrino Alfonso Chávez Adorno y Tablada, compañero y amigo del licenciado Suárez, secretario de Hacienda, quien se complace en asegurar que de vivir Alfonso, hubiera merecido y sin duda desempeñado los más altos cargos públicos...

Sus excepcionales cualidades morales, intelectuales, físicas, lo hicieron admirado y querido entre los estudiantes y profesionistas de su generación, quienes verán complacidos el merecido tributo que pronto le consagraremos.

José Juan Tablada
Excélsior, año XXIV, tomo 6 (8619), 16 dic. 1940, 1.ª secc.: [4], 13.

Francisco Orozco Muñóz. Nació en San Francisco del Rincón, Gto., en 1884; murió en la ciudad de México en 1950. Estudió medicina en Lieja, Bélgica. Fue diputado; secretario de las representaciones diplomáticas mexicanas en Bruselas, Berna y Madrid; director de la Escuela de Bibliotecarios y jefe del Departamento de Bibliotecas de la Secretaria de Educación. En su pueblo natal rescató la obra del pintor Hermenegildo Bustos. Publicó: Invasión y conquista de la Bélgica mártir (Madrid, 1915), La Belgique violée (París, 1917), Bélgica en la paz (1919), ¡Oh, tú , que comienzas a tener un pasado! (poemas; Bruselas, 1932) y Renglones de Sevilla (1947). (Enciclopedia de México en CD-ROM: Versión para PC. México: Sabeca International Investmen, 1996. Disco óptico).