José Juan Tablada, su esposa y su sobrino Juan Cabrera en Cuernavaca.
En agosto de 1936 Tablada y Nina se habían establecido en la ciudad de México de regreso de Nueva York. Poco tiempo después y por razones de salud del poeta que ya tenía 65 años, se fueron a radicar a Cuernavaca, en el estado de Morelos. La presente imagen debe corresponder a alguna visita que hizo Juan Cabrera, sobrino de Nina, al matrimonio Tablada. Recordemos que Juan, siendo niño, acostumbraba pasar los veranos en las montañas de Catskill acompañando a su tíos. Véase la fotografía de Nina con su sobrino en Catskill.
Última fotografía de José Juan Tablada y su esposa en el jardín de Cuernavaca (1945).
Esta fotografía cierra la última página de la vida de Tablada en México. Guillermo Sheridan resume en la sección final del Diario el término del ciclo vital del poeta:
Tablada vive con cierta placidez sus años finales. Rodeado de viejos amigos, persevera, en Cuernavaca, en sus afanes plásticos y organiza exposiciones caseras de sus colecciones japonesas (por ejemplo: "Los animales en el arte japonés", "Cortesanas y actores", etc.) a las que invita a algunos selectos amigos. Más tarde, irritado por el bombardeo japonés a Pearl Harbour, cancela su niponofilia. Se dedica a hacer proselitismo por los animales y colaborará con la Asociación Protectora.
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Incómodo con la altura de Cuernavaca, triste por haber sido víctima de un asalto más y horrorizado por lo que considera "La marca de Huichilobos" en la ideosincracia nacional, Tablada, cada vez más enfermo, decide regresar a Nueva York, en agosto de 1944, en pos de una salud ya inalcanzable. Contaba con setenta y cinco años de edad.1
A finales de julio de 1945, Tablada recibió el nombramiento de tercer secretario del Servicio Exterior adscrito al consulado general de México en Nueva York. Sin embargo, ya no pudo asumir ese cargo, pues falleció el 2 de agosto de 1945, a las 4:55 pm., en el Hospital St. Clare's. Sus restos fueron incinerados dos días más tarde, el 4 de agosto, en el Cementerio St. Michael's. Poco más de un año después, en octubre de 1946, sus cenizas fueron repatriadas a México y depositadas en la Rotonda de los Hombres Ilustres del panteón Dolores.
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Obras IV. Diario (1900-1944), edición de Guillermo Sheridan, México, Universidad Nacional Autónoma de México, (Nueva Biblioteca Mexicana, 117), 1992, p. 327.