Uranía, venus celestial, inspira
mi amor, rebelde a Venus, genitora
la del vulgar amor inspiradora
que vida enciende en su inflamada pira.
Al goce sólo celestial aspira
mi amor, de la belleza arrobadora,
y la belleza celestial adora
cuando fue en humano ser la ama y admira.
En tí fue, ¡oh, Grecia!, sin dolor ni pena
toda humana belleza idolatrada.
Hermes, cual Afrodita, culto ordena,
y en la inmortal, olímpica morada,
el áurea copa de los dioses llena
Hebe, con Gamínides alternada.