Siguiendo el método heurístico de Antoine Faivre1, el término "ocultismo" puede referirse a todas aquellas expresiones modernas del esoterismo, tamizadas por el impacto científico-tecnológico; sin embargo, desde una perspectiva con mayor énfasis en su descripción y geografía, alude a aquellas manifestaciones desarrolladas en Francia a lo largo del siglo XIX hasta bien entrado el XX; esto es, durante un periodo de reacomodos políticos y sociales -desde la Revolución Francesa hasta la Primera Guerra Mundial-, pero también de crisis espiritual y "reavivamiento" de la magia. En otras palabras, el ocultismo francés se desarrolló a la par de la bohemia y la cultura fin-de-siècle (simbolismo y vanguardia) que concebían a la ciudad de París no sólo como uno de los principales epicentros culturales en Occidente, sino también como un lugar de suma importancia para la heterodoxia religiosa, en la cual el esoterismo despuntaba a favor de una reformulación de aquel pasado "mágico" del Renacimiento (recuérdese, por ejemplo, que Cornelius Agrippa escribió De Occulta philosophia en 1533)2.
Dentro de ese contexto moderno, se desenvolvieron las figuras de Alphonse Louis Constant (1810-1875) "Eliphas Lévi", Joséphin Péladan (1858-1918), Stanislas de Guaita (1861-1897), Lucien Chamuel (1867-1936) y Gérard Anaclet Vincent Encausse (1865-1916) "Papus", cuya percepción de lo esotérico se basaba en una "filosofía oculta"; esto es, una forma de pensamiento relacionada a lo secreto, escondido o en vías de ser descifrado. El corpus de dicha corriente estuvo integrado principalmente por las propuestas de, por un lado, Eliphas Lévi, y, por el otro, Papus, quien retomó y ahondó en algunas ideas del anterior acerca de la astrología, la magia, la alquimia, el tarot y la cábala. Aun cuando se atribuye la acuñación de la palabra a Lévi, el cual la utilizó en su obra Dogma y ritual de la alta magia (publicado en dos volúmenes: Dogma en 1854 y Ritual en 18563), fue Papus con quien dicha corriente consiguió mayor renombre, difusión y alcance. Gracias a sus esfuerzos por ponerla en circulación, así como por crear asociaciones, rotativos y demás vías de acceso a ella, siguiendo el modelo de las divulgaciones científicas de la época, el esoterismo logró una visibilidad y espacio pocas veces vistos en épocas anteriores. Algunos rasgos que el ocultismo de Papus añadió al de Lévi fueron, a nivel temático, la apropiación y adaptación de elementos provenientes de la medicina, así como discursos cercanos al (neo)martinismo, el hermetismo y el orientalismo (en especial, proveniente de las tradiciones hebreas e hindúes); y, a nivel logístico, la creación de sociedades que, apoyadas en las ideas de Louis-Claude de Saint-Martin (1743-1803) y en un tenue marco institucional, atrajeran e iniciaran a nuevos miembros, a veces a partir del culto a la personalidad del jefe de la escuela u orden.
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