Comentario

Existen dos documentos relacionados con Carlos Alcalde en el Archivo José Juan Tablada. Uno de ellos es un dibujo al carbón, con una nota que indica "Alcalde" al reverso, cuya fotografía se encuentra también en este Archivo. El otro es este dibujo a lápiz, fechado en Nueva York, 1917. A pesar de que no está firmado, por la fecha, el tipo de trazo y la peculiar caracterización de Carlos Alcalde como "archimimo", suponemos que es del propio Tablada.

Fotografía o imagen
                                        Carlos Alcalde.
                                        (Gustavo Casasola, Historia gráfica de México.)

No se sabe mucho acerca de la relación de Tablada con Alcalde, pero seguramente trabajaron como compañeros en el semanario México Gráfico de José María Villasana en 1892. También se conoce el retrato estilo oriental incluído en sus "Mayólicas" (El Imparcial, 29 de noviembre de 1908. Y, de pluma de Tablada, lo consignado en el capítulo XIX de Las sombras largas, la segunda parte de sus memorias publicadas por entregas en El Universal. En la entrada de su Diario correspondiente al 19 de junio de 1926, Tablada dice que está escribiendo dicho capítulo, el cual fue publicado el 8 de julio del mismo año. En el repaso que Tablada emprendió de su contacto con diversos artistas ya había incluido, en la entrega anterior, el caso trágico de Alberto Fuster, quien murió, según el autor, sin haber merecido los honores correspondientes a su talento. Respecto a Carlos Alcalde, el poeta reconoce la pobreza de sus habilidades pictóricas, pero reivindica su talento para la comicidad, estableciendo así un contraste con la figura de Fuster. El capítulo XIX de las memorias comienza con la descripción de los primeros encuentros entre el poeta y "Carlitos" en los talleres de México Gráfico y de El Imparcial. Continúa con la narración de otros episodios chuscos en la ciudad de México hasta culminar con la visita que el "archimimo" le hizo al poeta en Nueva York. Alcalde fue un amigo muy querido de Tablada y de muchos de sus compañeros de El Imparcial. Este cómico nato que infelizmente no fue reconocido como tal en México, hubiera tenido un rotundo éxito, mucho mayor que como dibujante. Por ello, el título del capítulo XIX de Las sombras largas es "El artista que hubiera sido millonario. El panzón Carlos Alcalde. Genio de humorismo".

Posteriormente, en una nueva crónica, Tablada vuelve a evocar la cómica figura de Carlos Alcalde: el más brillante ingenio de la familia periodística, desconocido para el público; el objeto de su propio escarnio que aun así sobresalía entre todos los demás y al que se llegó a comparar con Charlie Chaplin. Tablada describe gráficamente algunos rasgos de Alcalde:

Nada de particular tenía en su aspecto y su modo de ser el peregrino humorista a no ser los ojos de súbito chispeantes de picardía y el bigote hirsuto y caído sobre el labio inferior, ese bigote que fingía limpiarse con el dorso de la mano al fin de su memorable comedia Enseñanza de la bebida, de la que él era protagonista, iniciando a una señoritinga hasta alcanzar la perfección en los misterios de libaciones y embriaguez.

Cuenta Tablada que Alcalde encontró en la bebida un paraíso artificial, que encubría su mediocre vida de dibujante.  Y concluye: "Carlos Alcalde murió joven y su muerte ofreció la cruel paradoja de que aun en medio de los mismos días de reciente luto y pésame se le recordara sonriendo; ¡de tal manera inoportuno y tiránico se imponía su ingenio humorístico en el momento de evocarlo!..."1

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