Page 48 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
Quisiera el alma toda deshacerse en una
canción de suprema ternura para envolver a la
bien amada a quien dejamos... ¡Y quién sabe!
Quizás sus blancas manos tejan en la rueca del
olvido el sudario de los pasados amores! Quizás
piadosa, llegue al altar adonde aún vive la pasión
y reviva la lámpara moribunda y cambie los
búcaros marchitos por nuevas y fragantes
flores!... En estos momentos, desde un café de la
playa, veo al mar frente a mí. Un gran navío, un
enorme Leviatán ha pasado. Va trepidante, lo
envuelve la bruma marina y el humo de sus
chimeneas; pero al mismo tiempo, a su paso, las
olas le bordan una blanca estela en la que hay
plenilunios difundidos, perlas regadas y blancos
lirios deshojados... Y quizás el fugitivo navío sea
la imagen de mi espíritu... Iré hacia lo
desconocido envuelto en la humareda umbría de
la tristeza y en la yerta niebla del olvido, o un
pensamiento de piadosa ternura y de amor
inextinguible seguirá mi paso como una blanca
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