Page 51 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


                 Arrastrado por la multitud no sentí el paso de


          la estación a la cubierta del ferry hasta que una


          oscilación, un vaivén y un fragor de maquinaria

          me lo advirtieron. Luego, entre la bruma, un


          silbido incesante y lamentable; a derecha e


          izquierda enormes navíos cuyos flancos rozamos,


          y allá, tras de telones de nieblas, en lejanías de


          ensueño, una iluminación que se hace intensa y

          aumenta al ritmo de los golpes de la hélice... Al


          fin en medio de la misma bruma que agolpó Loti


          en el primer capítulo de su Pêcheur d'Islande

          hombres y cosas como soñadas por indistintas, la


          súbita y negra humareda de un buque


          monstruoso que, una vez disipada, dejaba ver


          una iluminación de festival, un alumbrado “a


          giorno”, luces en guirnalda, grandes como faros

          o fanales, y pequeñas como un chisporroteo...


          Algunas eran intermitentes como vuelos de


          luciérnagas o exhalaciones, o fuegos fatuos y

          otras ardían como soles lanzados por enormes


          reflectores. El recinto que pisaba se cimbró y me






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