Page 52 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          sentí sordo y desvanecido en medio de una


          multitud que iba y venía, gesticulante y


          clamorosa. No bien pisé tierra, cuando

          forcejeando conmigo un ladrón gigantesco,


                                5
          imperioso,  me arrebató baúl y valija. Quise

          llamar a un policía y otro sujeto me subió en vilo


          a un ómnibus que partió a todo escape. Ahí me


          encontré a mi bandido que, en honor de la

          verdad, no era más que un solícito agente del


          Hotel hacia donde el ómnibus me llevaba...


          Luego el cuarto del hotel con su inevitable

          tristeza, su lujo banal, sus muebles y tapices


          usados por quién sabe cuántas existencias


          humanas que, gozando o sufriendo, han pasado


          por ahí... Y tras de profusas abluciones de agua


          fría cuya claridad y cuyo fresco rumor borran el

          cansancio y el recuerdo de los seis días de


          ferrocarril, tonificado y deseoso de estirar los


          músculos enervados, me lanzo entre una





          5  En la versión de 1919 se omitió la palabra “imperioso” pero se dejó
          una coma que separaba injustificadamente sujeto y verbo, por lo que
          supusimos que es error de la edición y no una corrección de Tablada.


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