Page 55 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
pensó acertadamente que en el vicio de las
ciudades había más gente por convertir que
entre las negradas del África. Han hecho alto y
coreando una canción plañidera, se arrodillan
con ademanes de fervor estudiado. Luego cesa la
música, y una “virago” albina, bajo el negro
sombrero en forma de cofia, desde el centro del
círculo con que la curiosidad callejera la rodea,
comienza un “speech” que hace el efecto de
reclamo de charlatán y de brindis histérico. Es el
mismo tipo de la “Evangelista” de Daudet la que
ahí gesticula y quiere catequizar no con la dulce
palabra de Cristo, sino con un furor religioso, con
un fanatismo que se crispa, ulula y aleja toda
idea de piedad y de amor cristianos.
Los tamborazos sordos, los cantos plañideros
y las salmodias del “Ejército de Salvación”, son
una característica del crepúsculo en esta ciudad.
Apenas atardece y el vicio aletargado durante el
día abre su enorme y viscosa pupila, cuando las
amazonas del “Ejército” se lanzan a suburbios y
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