Page 67 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
nada! apenas si durante la noche el mar ha
cambiado de aspecto... Ya no es aquella vasta
extensión desolada, verdadero cementerio
marítimo en cuyas palideces mi tedio creía
distinguir los cadáveres de todos los tritones y a
todas las sirenas difuntas arrancadas de sus
túmulos de coral y flotando con sus blanquísimos
cuerpos a la deriva, entre rotas medusas de
cristal, bajo mortajas hechas con los encajes de la
espuma y el lino satinado de la Luna! Ni nuestro
Leduc, ese lobo, ese lobezno de mar, hoy
encallado en los arrecifes periodísticos hubiera
podido colocar un episodio sobre los azogues
desteñidos del mar de mi travesía! El “navío
errante”, el “buque fantasma”, el bajel
12
esplenético del “Holandés Volador” debe haber
de número como en “viejos samurai”, a pesar de que en japonés no
hay sufijo plural y el autor pudiera haber hecho esto a propósito.
12 Esplenético significa: relativo al bazo, órgano que por mucho tiempo
se consideró como sede de las emociones y las pasiones y, en especial,
del mal carácter y los arrebatos temperamentales. También se le ha
relacionado con la melancolía. La leyenda del Holandés Errante
permite ambas interpretaciones pues sobre la nave pesa la maldición
del melancólico viaje eterno provocado por la conducta desafiante y
llena de ira de su capitán.
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