Page 63 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          Bardwell, y aunque el generoso donador no


          reveló un gusto depurado, catalogando piezas de


          “camelotte” junto a sus obras maestras, el todo

          resulta admirable! Sin moverse de aquí, el


          curioso podría hacer una monografía sobre


          marfiles japoneses o sobre cerámica coreana.


                 En el salón de pinturas hay un admirable


          “Descendimiento” de Rubens, una “Madona y

          Bambino” de Cima de Conegliano, que parece


          pintado en la transición del Perugino a Rafael. El


          gran paisajista Core tiene ahí una Danza de

          Ninfas en un crepúsculo vespertino


          deliciosamente esfumado entre neblinas de la


          tarde y desvanecimiento solar. Díaz, el Watteau


          romántico, como le llamó Fromentin, figura con


          una preciosa tablita “Le Bain des Amours”,

          galante y voluptuosa y de admirable color. Un


          pasmoso interior de harem del gran orientalista


          Benjamin Constant; un óleo vigoroso, paisaje de

          extramuros de Piazzetta; unos gatos de Lambert;


          una partida de caza, escuela netamente






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