Page 66 - En el país del Sol
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ALBORADA JAPONESA
Nipón! Nipón! Nipón!... Y el criado chino entra a
mi camarote, gesticulante, ansioso por ser el
primero en darme la buena nueva... Me visto al
albor indeciso de la madrugada, y subo a
cubierta, creyendo que no bien traspasada la
escotilla, el Japón amado y soñado va a saltar
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ante mis ojos en un feérico apoteosis con sus
pagodas y sus plenilunios y sus cortejos de
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musmés y sus tropeles de samuráis... Pero
9 Se respetó la decisión del autor de considerar “apoteosis” como
sustantivo masculino en todo el texto.
10 En el texto de 1919 y en las versiones previas publicadas como
artículos, esta palabra japonesa aparece como “musmé” pero también
como “musumé”. Aunque se trata del mismo referente –en una
acepción, “joven” o “doncella”; en otra, “hija”– se optó por mantener
la fluctuación de la grafía, la cual obedece a la interpretación de su
transcripción en alfabeto latino. Atsuko Tanabe, en su estudio El
japonismo de José Juan Tablada, observa que los hispanoamericanos
transcribieron esta palabra generalmente como “musmé”; sólo José
Martí utilizó “mushma”.
11 La ortografía de la castellanización de esta palabra tiene
fluctuaciones: “samuray”, “samurai” y “samurái”. En francés también
se presenta la misma situación: samouraï y samurai. La escritura de
Tablada tiene estas fluctuaciones y otras como “samuraï” y
“samurayes”. Decidimos uniformar el término a como lo incluye en su
diccionario la Real Academia Española –“samuray” y en plural
“samuráis”– y corregir los casos en que Tablada omitió la concordancia

