Page 61 - En el país del Sol
P. 61

Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          hollada en breve por algún legendario magnate


          que con su corte va a cazar al halcón... Y hay


          rincones que una lujuriosa vid sombrea y por

          cuyo césped voy cauteloso, temiendo sorprender


          al buen viejo Anacreonte que exprime estrofas,


          besos y racimos en la boca de una ninfa


          delirante! Y seguía mi marcha...


                 Bajo este ancho cenador umbroso, Boccaccio

          tuvo suspenso un galante coro de su Decamerón;


          en aquel remanso, donde se doblegan los azules


          lirios estrujados, el cisne divino abrió sus alas

          sobre Leda... y en aquellas rocas calcinadas,


          tintas en la púrpura del poniente fue donde vio


          D'Annunzio a las vírgenes Anatolia, Violante y


          Maximila... y ahí cantó Poe a Ulalume... y aquí...


          una ráfaga de frío viento vesperal, saturada de

          perfumes oceánicos, sopló de pronto


          envolviendo el lugar en que me hallaba,


          sacudiendo árboles, arbustos y flores... sobre las

          páginas de mi libro de versos cayeron las hojas


          de una rosa moribunda y el polen de los cálices






                                                            61
   56   57   58   59   60   61   62   63   64   65   66