Page 123 - En el país del Sol
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LOS FUNERALES DE UN NOBLE 43
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En anterior capítulo anoté las impresiones que
pasmaron y sobrecogieron mi espíritu al visitar
los sagrarios de la Shiba. Pero entonces la ciudad
religiosa con sus húmedos bosques, sus capillas
suntuosas y sus patios inmensos y desolados,
estaba paralizada y desierta, no conservando de
las ceremonias del culto más que el vago aroma
de incienso que saturaba los interiores, y aquí y
allá, en los vasos de oro repujados, haces de
lotos que se deshojaban olvidados, exhalando en
las penumbras del crepúsculo los acres aromas
de su agonía. En las terrazas, bajo los cedros
centenarios, reposaban los bonzos ensimismados
dejando que la breve pipa se apagara junto al
cenicero de laca, mientras que allá arriba, sobre
las frondas doradas por la luz del astro poniente,
43 El texto de 1900 se titula “Un entierro en el Japón”.
44 El texto de 1900 comienza así: “En mi anterior correspondencia
intenté comunicar a los lectores las impresiones que [...]”.

