Page 121 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          tiempo muy oscuro y muy remoto, los guerreros


          que hoy duermen hechos polvo en el fondo de


          las triples urnas...

                 El bonzo enumera las reliquias y las joyas que


          se ostentan a la vista: peonías pintadas por Kano

          Motonobu; paisajes de Kanaoka; baldaquín de la


          emperatriz Suiko; abanico de batalla de

          Yoritomo...


                 Todo aquello suscita ideas de gloria y de

          tiempos muy lejanos; en aquel templo está


          condensada la virtud de los santos, la hermosura

          de las emperatrices, la fama de los invencibles


          guerreros y la gloria de los geniales artífices... Y la

          consideración de que todo ha pasado, no


          dejando más estela que el brillo del arte que

          embalsama aquellos restos y los hace perdurar,


          oprime con una tristeza que llega al alma desde

          el fondo de los siglos oscuros...


                 Muere la luz y la sombra descorre sus

          terciopelos sobre el muerto brillo de las doradas


          lacas... Salgo de ahí con dos sentimientos: una

          admiración suprema por los gloriosos artistas







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