Page 125 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
acceso a todas las ceremonias de la Corte, me
invitaba graciosamente a las honras fúnebres,
que debían celebrarse la mañana siguiente, en
uno de los templos de la Shiba.
Queda dicho que acepté la amable invitación,
íntimamente regocijado al pensar que dentro de
breves horas me sería dado presenciar un
misterioso drama, que tendría por espectadores
a los miembros de la aristocracia japonesa y por
proscenio los santuarios magníficos cuyo solo
recuerdo me anegaba en profundas y dilectas
“rêveries”...
Muy temprano, al día siguiente, con una
espléndida mañana en cuyo luminoso ambiente
vibraba sin cesar el delirante canto de las
cigarras, corríamos en el tren de Yokohama a
Tokio, deleitándome yo una vez más con el
pintoresco escenario, lleno de verdes colinas y
boscajes umbríos, florecido de trecho en trecho
por espléndidos estanques de lotos, cruzado por
campos de arroz y sembrado de lindas alquerías
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