Page 117 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
arrancándole sonidos poderosos y llenos de
melancolía... La onda sonora flota largamente
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sobre la selva hasta que adormece sus ecos
vagos las bóvedas del follaje. Pero el gigantesco
bronce suena raras veces; en las grandes fiestas
o en los funerales de los príncipes sólo. En el
mismo patio del tesoro y de la campana se ve un
gran edificio de sombrías maderas y cuyas
mamparas descorridas en la ardiente siesta dejan
ver un interior desierto, austeramente decorado
con “kakemonos” llenos de inscripciones
búdicas...; es esa mansión penumbrosa la
habitación de los bonzos a quienes se ve de
cuando en cuando cruzar los grandes patios, con
sus hábitos grises, sus redondos anteojos y sus
cráneos rapados.
La ciudad religiosa de la Shiba es enorme, con
sus conventos, bonzerías, sagrarios y mausoleos.
Atravesando pasillos decorados con la tapicería
mural de las plantas parietarias, se llega a un
41 Así en ambas versiones.
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