Page 113 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
desierta. De las altísimas frondas que hacen
bóveda no desciende más que sombra;... ni un
rayo de luz... ni un rumor, sólo de vez en cuando,
el gorjeo solitario de un pájaro que cae rodando
como un cascabel, en la infinita calma... Los
troncos de las centenarias criptomerias desfilan
en gigantesca columnata y se juntan allá, en las
lejanías donde se agolpa el misterio como un
enigmático corazón de sombra... Qué ignotas
sugestiones flotan en aquella atmósfera aromada
como con incienso por los viejos troncos que
lloran las lágrimas de sus resinas? Un algo
impalpable y abrumador baja de las frondas
remotas y pesa sobre el corazón... Parece que en
aquel hondo silencio va a pronunciarse alguna
palabra formidable y que en el cuadro de aquella
vasta soledad va a surgir una grandiosa
aparición... Mi espíritu está suspenso; siento el
vago terror de un neófito ante una cercana
revelación y sin saber qué espera, mi alma,
detenida en expectativa angustiosa, se dispone
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