Page 115 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


                 De pronto, no sé cómo, rompiendo la sombra


          pasada con una explosión de sangre, como un


          supremo grito de pasión, tras del oscuro rumor

          de los grandes pinos, apareció a mis ojos el


          “Sammon”, la gran puerta escarlata, el soberbio


          y gigante pórtico de la Shiba... Una inmensa


          techumbre imbricada y bajo ella dos grandes


          puertas flanqueando a la anchurosa central.

                 Aquella construcción de maderas balsámicas


          revestidas de laca roja, hace el efecto de un


          sangriento Arco de Triunfo; pero al elevar la

          vista, en vez de mirar el ágil vuelo de las Victorias


          o el ímpetu de las cuadrigas, se ve sólo la


          techumbre cuya enormidad agobia... Traspasado


          el dintel suntuoso sigue un patio de baldosas


          orladas por el musgo y en cuyos rincones, entre

          follajes de coníferas brilla sordamente el bronce


          o la piedra de los grandes faroles funerarios. En


          ese mismo patio, un pequeño santuario de

          maderas preciosas, negra laca y bronce repujado,


          guarda el tesoro del templo contiguo... Para






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