Page 118 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          patio, cuya explanada hace el efecto de las plazas


          de armas en las fortalezas feudales. Ahí está el


          templo que guarda los restos de los antiguos

          shogunes; en la piedra, en la madera y en el


          bronce se mira el blasón de los poderosos y


          épicos Tokugawa; pero lo que primero sorprende


          son las filas de linternas tombales, suntuosos


          exvotos que los daimios de las diversas

          provincias feudales, consagraban a la memoria


          del venerado y temido Taikun... Esos


          monumentos funerarios y votivos, de más de dos

          metros de altura y esculpidos o fundidos en la


          piedra y el bronce, están formados por un plinto,


          un fuste cuyos varios tambores están


          pródigamente exornados con motivos de la flora


          y la fauna religiosa y una especie de capitel-

          techumbre, de forma chinesca y hueco y


          enrejado para recibir la lámpara en su interior.


          Aquellas filas formadas por centenares de

          linternas de hermosos bronces o raros monolitos


          tienen un aspecto imponente y recuerdan con su






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