Page 150 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
Los luchadores son tan estimados en el Japón
que han podido gozar del uso de las armas,
privilegio caballeresco y nobiliario; y cuando
lucha una pareja famosa se cruzan exageradas
apuestas, acudiendo la multitud a admirarlos
desde las más remotas poblaciones...
Es medianoche, la hora del Ratón, y aunque la
campana de los espejos ha sonado sus últimas
dolientes campanadas, el festival profano está en
su apogeo. Las tiendas de Motomachi iluminadas
a giorno ostentan sus más preciosos artículos.
Hay un puesto de porcelanas lleno con los
tesoros de la cerámica nipona; desde el áureo y
reticulado Satsuma, hasta el Kutani chinesco;
desde el Eiraku que imita el brocado hasta el
blanco y refinado Hirato, y contiguo un almacén
de sederías ostenta bajo sus luces deslumbrantes
el brillo suave de los satines, el fulgor de los
brocados, las aguas cambiantes de los moarés;
hay kimonos que parecen destinados a un regio
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