Page 233 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
rechinido de su violín estridente señalaba los
mediodías y bebiendo gotas de sol se iba la
cigarra embriagando hasta que congestionada
por la lumbre y por la luz, borracha de fulgores y
destellos, llenaba las siestas abrumadoras con la
musical locura de sus chirridos, inflando su grito
de duende hasta convertirlo en alarido,
rompiendo con redobles inauditos los pequeños
tambores de sus élitros, hasta que por fin en
aquella orgía de sonidos, en aquel “sabbat”
vibrante alcanzando su máximum, atronaba los
aires un estallido ensordecedor... Las mil flautas
de vidrio caían quizás hechas astillas?...
reventaban los crótalos y las panderetas?... Las
sonajas y los sistros, como racimos estrujados,
desgranaban sus cascabeles?... Nada de eso!... A
poco el estridor volvía, el canto se obstinaba y
después de los clamores meridianos y de los
alaridos de la siesta, la cigarra encontraba el
modo de profanar, en selvas y jardines, el casto
silencio de las noches de luna!
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