Page 232 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          como una virginidad; a los árboles que sudaban


          savia; a las aguas que cambiando la alegría de sus


          cristales por turbios vahos, se arropaban

          dolorosamente en la bruma, desvanecidas por


          aquella lumbre que llevó su tórrido estupro hasta


          el seno de los claros manantiales...


                 Cuando las náyades y las ninfas de las fuentes


          se sumergían en lo más hondo de los estanques,

          huyendo de la brutal embestida del sol lujurioso;


          cuando al cruzar los aires encendidos, caían


          sofocadas las palomas tornasoles... entonces,

          sobre los pinos de negras cortezas que lloraban


          ámbar líquido, en medio de las flores violadas,


          entre los blancos lirios salpicados por la sangre


          del himen bestial, había un ser único, feliz y


          jubiloso...




          Era la cigarra aquel ser! Su júbilo era una locura,


          su dicha una histeria, su felicidad un

          paroxismo...! El repiqueteo de su cascabel agrio


          saludaba el albor de las madrugadas serenas; el






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