Page 231 - En el país del Sol
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BUCÓLICA
Pasó el verano japonés de siestas soporosas y
desesperantes bochornos... Las musmés han
plegado sus abanicos y cerrado sus sombrillas de
pinturas desvanecidas, como decoradas al pastel,
o pintarrajeadas con la violenta policromía de los
mosaicos... Breves abanicos y grandes parasoles
yacen ahora en el fondo de los baúles de alcanfor
y sándalo, junto a los brillantes kimonos que
preserva de la destrucción la momia de una
cantárida... 103 Al fin se ha nublado aquel sol
implacable cuyo enrojecido yugo dobló a los
animales jadeantes; a las flores que, bajo
brutales ósculos de fuego, perdían sus aromas
103 El texto de Revista Moderna incluye en este punto la siguiente nota
del autor a pie de página:
Las japonesas creen que ‘la mujer que posea una cantárida, tendrá
siempre hermosos trajes’, y cuidan siempre de depositar en el fondo
de sus armarios el cuerpo de uno de esos coleópteros... Esta creencia
puede explicarse de dos modos: las propiedades cáusticas del brillante
insecto, ahuyentando a la polilla mantienen en perfecto estado el
guardarropa o bien hay que admitir un sentido perverso y recordar las
virtudes eróticas de la cantárida, que en la Edad Media, incorporada en
los filtros, determinaba los ‘embovedamientos de amor’ ? El carácter
japonés, ingenuo a la vez que refinado, hace inminente esta duda. J. J.
T.

