Page 249 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
antigua; a lo lejos un peñasco tronó... Y
emergiendo de una hondonada, destacándose
sobre un coro de plantas ambiguas, se
desprendió, avanzando hacia mí, un ser esbelto
como un efebo, vigoroso como un púgil,
suntuoso como un magnate; era un príncipe
vestido de esmeraldas, de topacios y de oro...
Era el Bambú! Y aquel ser habló; sus colores
fueron un nuevo encanto en el ambiente
encendido y sus líricas frases una magia más en
la mañana sonora.
Soy el Bambú, como los de occidente me
llaman; “Také” como me llaman aquí, “Také-
Tennō”, como deberían llamarme... “Tennó”, sí,
el sagrado, el poderoso, el archibenefactor como
el propio Mikado se titula; ese soy yo! Los
emperadores, Mikados y Shogunes, pasan y
mueren y el país vive; pero el Japón no sería lo
que es si yo muriera!
Leías los cantos de los poetas nipones?
Hay pasmosos crímenes injustos!!...
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