Page 254 - En el país del Sol
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EL DESPERTAR DE LA “MUSMÉ”


                                  (Acuarela de “Kunisada”)





          Entre las paredes de papel transparente donde


          vuela una ronda de murciélagos la luz tiembla y


          crepita al expirar: a sus últimas claridades, muere

          en el biombo azul la luna argentada, como al


          llegar la aurora en un cielo matinal. Parece que


          surge un suspiro, un hondo suspiro, por los

          sueños que se han ido, al alumbrar el sol, con


          iluminación indecisa, la alcoba penumbrosa y sus


          frágiles muros de trémulo papel. Suspiros, frufrú


          de seda removida, a los que sigue la


          incorporación soñolienta de un cuerpo ágil,

          oloroso a sándalo, de eburneal blancura que


          envuelven sedas rumorosas.


                 La “musmé” ha despertado y vedla ahí en la

          hermosa acuarela de “Kunisada” sobre muelles


          edredones y tras del biombo azul. Su primer


          pensamiento al despertar, ha sido alisar su negra


          cabellera, su eterna coquetería, el hermoso
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