Page 270 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
atribuyendo los fierros amenazantes a los
misioneros católicos del siglo XVI, sin una
explicación satisfactoria me designó algunas de
las medallas como las que fueron usadas para
reconocer a los cristianos. Las medallas llevaban
troquelado un crucifijo en una de sus caras, y los
sospechosos de cristianismo eran obligados a
escupirlas y pisotearlas condenándose a muerte
al que se rehusaba a hacerlo. En medio de todo
aquello había reliquias de los antiguos
franciscanos, y mis miradas se detuvieron en
ellas, pensando que alguna pudo pertenecer al
mártir que de mi misma tierra vino a ser
sacrificado...
Luego en un viaje de Osaka a Nagasaki,
recorrí parte del sendero por donde el santo
caminó, bajo un grupo de criptomerias seculares
descansé en una casa de té cuya leyenda le
prestaba más de cuatro siglos de existencia. Y
pensé que bien pudo esa “tchaya” ser la misma
en que el bienaventurado Felipe comió y
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