Page 90 - En el país del Sol
P. 90
En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
y toda la ciudad china está revestida de gruesas
farolas y encarrujadas linternas cuyos bruscos
colores cautivan la bárbara retina del mogol...
La alegría china?... Un ataque de bulimia... Los
chinos enjutos y secos devoran como la langosta
emigrante, devoran en un momento tocinerías
enteras, y después gruñen con la beatitud de los
cerdos que han engullido... La alegría china es
también una epilepsia que avivan las pipas de
opio y el aguardiente de arroz!
Cae la tarde... el Sol desde las nubes de nácar
lanza el último rayo de sus magníficos fulgores...
A un lado y otro de las callejuelas del barrio
esplenden las linternas amarillas y rojas. De
pronto, cuando nadie lo esperaba un fulgor de
explosión se levanta sobre los techos, la
población japonesa lanza gritos de pánico; pasan
centellantes las cuadrillas de los bomberos,
cuyos cascos de metal se coronan de
relámpagos... Chu-Sang, el banquero opulento,
90

