Page 94 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          agua glauca, traslúcida como un carey, apercibo


          una multitud de agudas cabecitas serpentinas


          que parpadeando tienden sus cuellos hacia mí...

          Son las tortugas, las tortugas centenarias y


          familiares de la casa de té, a quienes los


          japoneses, eternos amantes de la naturaleza y de


          todos sus seres, han acostumbrado a que lleguen


          y con el parpadeo de sus ojillos viperinos pidan

          de comer al visitante... Qué japonista, qué exacto


          es el símil de los De Goncourt: “las tortugas son


          serpientes cogidas entre dos platos de bronce!”

                 Frente a mí, agobiándome con un


          sentimiento opresor, abrumándome con su


          majestad, se levanta un inmenso talud, cubierto


          por negra selva centenaria. En su espesura


          rechina incesante el canto estridente de los

          saltamontes, y mil cigarras exasperan el zumbido


          vertiginoso de sus élitros... Es un rumor


          incesante, la propia voz de los jardines, de los

          campos y de las selvas japonesas, ese canto de


          grillos y cigarras que adormece, marea, y que






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