Page 97 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
Pero el deber se impone inexorable;
venciendo las sutilezas de un egoísmo estético
imposible... Y he aquí las impresiones de un
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viaje a Tokio, partiendo de Yokohama, a lo largo
del Tokaido...
En el asfalto del andén, como el ruidoso repique
de miles de castañuelas, suenan los zapatos de
madera de la atareada multitud japonesa. Van y
vienen con exagerado apresuramiento grupos de
musmés luciendo trajes brillantes y peinados de
ceremonia llenos de flores, de cordones de seda,
de alfileres de plata y de marfil! Van y vienen
vestidos con el traje nacional que profanan
ridículos sombreros europeos, honrados
burgueses, laboriosos empleados de lentes
redondos y blancos parasoles. Y la nota
pintoresca de aquella turba está en el pueblo, en
los “kurumaya” de brazos robustos y tatuados,
24 En el texto de 1900, en vez de la anterior oración dice: “Pero algo
mitiga el doloroso sacrificio de mi egoísmo artístico: la idea de que esta
prosa irá a las columnas cada vez más brillantes de nuestra 'Revista'
querida. Entonces a la bonne heure!”
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