Page 98 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
en los obreros de túnicas de color de índigo,
estampadas con discos rojos y caracteres
blancos, en los soldados que marchan
rítmicamente, en los vendedores que circulan
lanzando raros pregones para vender más raras
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mercancías. El ferrocarril es pequeñísimo y
cada carro la quinta parte de uno de los
nuestros; diríase que el japonés con su arte
ingénito ha querido, disminuyendo su tamaño,
disimular la fealdad de ese vehículo del progreso.
La locomotora suena su silbato, como de juguete
también, y el tren se lanza alcanzando pronto los
arrabales extramuros de Yokohama. Feos
arrabales, formados por fábricas y barracas
alineadas a ambos lados del terraplén, llenos de
chimeneas que vomitan su negrísimo humo
ocultando por instantes la cumbre de hielo del
Fujiyama vagamente apercibido en lontananza.
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25 En el texto de 1900 dice: “unas raras mercancías”.
26 El texto de 1900 dice “Fusiyama” y el de 1919 dice “Fusiyam”. En el
primer caso se trata de una variante ortográfica; en el segundo de un
error. La designación de este monte aparece también como
“Fuziyama” en otras partes del texto, o “Fuji-San”, en Hiroshigué… Los
sufijos “yama” o “san” significan “monte”; de ahí que el significado de
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