Page 87 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          inexplicables y misteriosos yerguen esos cuerpos


          raquíticos? ¿Qué elástica insolencia, qué resorte


          de cinismo endereza esos torsos mil veces

          doblegados?


                 Es quizá el sentimiento atávico de sus


          pasmosas grandezas antiguas...? O será el


          fanatismo que rueda vivo como lava, en su


          sangre saturada de opio, bajo las amarillas y

          escrofulosas pieles...?





          El templo chino es uno de los centros de la

          bacanal y en Yokohama el chino es el más feo de


          los templos. En esta ciudad misma, Buda hace


          estallar suntuosos lotos de oro y el culto shinto


          tiene arquitecturas maravillosas para encerrar su


          espejo de bruñido bronce, doble imagen

          resplandeciente del sol y de la verdad. El templo


          chino no es ni “estupa” ni pagoda, no tiene


          influencias indias ni árabes; no encontraréis ahí

          en su pureza ni a Sakia-Muny, ni a Confucio, ni a


          Lao Tsé... Pero que otros devanen esa maraña






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