Page 83 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
Yo sabía que los japoneses, grandes comediantes, tienen el honor
de poseer a Danjuro, el primer actor del mundo, según la crítica
europea; pero nunca pude figurarme que la habilidad y el talento de
esos artistas magos lograra convertir un teatro guignol, un tablado de
títeres, en un proscenio ardiente y tembloroso bajo el choque las
pasiones humanas!
Hasta muy avanzada la noche se siguen desarrollando los
pintorescos episodios de aquella misteriosa vida... Pronto todo cae en
el sueño; durante algunos minutos sobre los tabiques de papel de la
casa de té de enfrente distingo sombras chinescas, figuras que pasan y
se proyectan en intensas siluetas; luego las luces se apagan, y en el
silencio, en el hondo silencio de mi soledad y de mi nostalgia, sólo
escucho el lamentable pífano de un ciego que se obstina, y por fin me
duermo, soñando vagamente en mi amada a quien miro aparecer en
medio de una madrugada gloriosa, bajo un sol que se levanta, sobre un
negro bosque de pinos cuajado de rocío...
Yokohama, otoño de 1900
[* En el original la palabra aparece en singular: “samurai”].
[** En el original aparece “netzke”].
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