Page 142 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


                 Ahora hablan del matzuri, del gran festival


          religioso que hará vibrar incesantemente el


          enorme gong de la pagoda y hará que iluminada

          con mil encarrujados farolillos, hecha una ascua,


          brille la inmensa avenida de Motomachi, teatro


          esplendente de la profana verbena...





          Amanece el día del matzuri húmedo y lluvioso;

          desde la hora de la Liebre hasta la hora de la


          Serpiente,  una menuda lluvia escarcha los
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          pinos sombríos y hace brillar los negros techos

          de las pagodas. Si a la crepuscular hora del Gallo


          no han volado las nubes, el festival será diferido y


          las musmés llorarán con la lluvia... Pero a


          mediodía el ardiente sol meridiano surge entre


          las nubes desgarradas y la campana del templo

          Zotoikun lanza un jubiloso repique...


                 “Cuando suena la campana de Zotoikun se


          llena de ventura el alma de los esposos



          51  El día japonés tiene doce horas dobles, cada una de las cuales se
          designa con el nombre de un animal. [Nota del autor]. La llamada de
          esta nota aparece marcada en el texto de 1919 pero ausente al pie de
          página por lo que fue restituida del texto de 1900.


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