Page 143 - En el país del Sol
P. 143

Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          muertos”. Toda joven japonesa pone al casarse


          en su cofre nupcial el espejo de metal bruñido


          que usará toda su vida, y que a su muerte será

          regalado al templo. Cuando se ha reunido un


          número suficiente de espejos se funde una


          campana, cada uno de cuyos tañidos disminuye


          los pecados, y aumenta las virtudes de las


          piadosas donadoras... El día del matzuri suena la

          campana de la bella leyenda y en sus vibraciones


          parecen revivir los ecos de los cantos nupciales


          de otros días...

                 Por todos los puentes que cruza el gran canal


          atraviesa la multitud que se dirige a la verbena;


          los dijinrichi, los elásticos cochecillos, pasan


          raudos, llenos de sedas crujientes y de risas de


          musmés. Sobre el gran canal los sampan

          inmóviles duermen como negros cetáceos sobre


          las aguas glaucas, que aquí y allá reflejan el


          verdor fosforescente o la sangre luminosa de los

          farolillos de papel. Al desembarcar en


          Motomachi, la profusa iluminación deslumbra y






                                                            143
   138   139   140   141   142   143   144   145   146   147   148