Page 144 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
los ruidos ensordecen. A un lado y otro de la
inmensa avenida hay dos filas continuadas de
ventrudos faroles blancos que lucen de un lado
el sol escarlata nacional y del otro un símbolo del
culto shintoísta. Aquel rosario luminoso de
gigantes perlas y rubíes enormes es de un
pintoresco indescriptible y la blancura
incandescente de los faroles y el ígneo bermellón
del sol que los decora dan la nota dominante del
festival albeante y purpúreo... La multitud va en
procesión hacia el templo, mezclándose con los
que regresan después de cumplidos sus místicos
deberes. Poco complicados son éstos. Los
devotos ascienden la escalinata de pronunciada
pendiente que conduce al templo, al llegar a la
terraza lavan sus manos en la cisterna
purificadora y luego murmuran una breve
oración frente al ídolo de Yakushi Nyorai, la
imagen milenaria, esculpida por la imperial mano
del príncipe Shotoku el año 610 de nuestra era. O
bien los devotos arrojan al interior del sagrario
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