Page 140 - En el país del Sol
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UN MATZURI
Desde el día anterior los chimchinyoski
(pregoneros) vestidos con su corta enagua
oscura y tocados con enormes sombreros
semejantes al salmo de un kiosco, habían
recorrido la ciudad golpeando sus tímpanos,
salmodiando rumorosas oraciones y anunciando
el matzuri, el festival religioso, que debía
celebrarse la noche del siguiente día en el gran
templo consagrado al mil veces venerable
Yakushi Nyorai... Cuando el chinchin se acercaba
sonando su tímpano argentino, las “musmés”
interrumpían sus labores y sus cantos y
asegurando sus negligentes batas deliciosamente
matizadas, salían a escuchar al pregonero.
De uno a otro lado de la calle, regocijados, se
cruzan los saludos: “¡Buena madrugada, señorita
Pino!” “¡Salud por hoy, señorita Campánula!” Y
las dos musmés cambian reverencias de
minueto, oblicuas sonrisas y emprenden frente al

