Page 136 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
oficio búdico empezaba, entre la azul humareda
del incienso y el pertinaz canto de las cigarras
con que se estremecían las frondas de los
jardines vecinos.
Con la vaguedad de un suspiro, como un susurro
tenue, principió la salmodia de los bonzos
inmóviles, abstraídos, sin más accidente en sus
figuras quietas que el chispear de sus áureos
trajes... el suspiro se elevó como un murmullo,
un gongo sonó con estrépito y la intensidad de la
extraña melopea creció, creció en una queja
angustiosa, en una imploración plañidera y
patética que a su vez se debilitó hasta concluir
expirando con un suspiro moribundo como el
suspiro inicial... Luego la melopea volvió a
empezar murmurada por el grupo de bonzos y en
medio de su gris armonía, la senil voz de los
viejos sacerdotes murmuraba a contra canto una
melodía brusca y áspera como una queja en
medio de un gran dolor... Por intervalos los
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