Page 177 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
En pocos momentos el teatro está lleno. Me
contraría ver que los “muskos” corren
persiguiéndose de un lado a otro, que el ruido es
excesivo, pues eso me impedirá el comprender
una frase, una palabra siquiera del parlamento
de los actores. Y lo peor es que aquel barullo no
cesará, pues los japoneses tan correctos siempre,
no tienen tenue en el teatro cuyo público parece
más bien el de una feria al aire libre. Los
vendedores, los niños y sus ayas van y vienen
interceptando la vista del escenario; los
auditores comen, fuman, beben, creo que
brindan, y tanto ruido y tanto movimiento
amengua las impresiones que del proscenio
emanan...
Parece por fin que el auditorio se aquieta y
calla;... se oye, previniendo, el duro chasquido de
dos trozos de madera; una orquesta invisible
redobla en susurrantes tamboriles y arpegia en
trémulos laúdes y por fin dando principio a la
función la gran cortina se descorre y un actor en
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