Page 184 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
comenzó a acecharla como acecharía a una
gacela un hosco chacal. La Bestia-hembra
proyectaba su fascinación y allá en el extremo
del proscenio la hermosa criatura temblaba sin
conocer por qué y luchaba desesperada por no
ceder a la siniestra sugestión que la atraía... Pero
fue en vano! al cabo las distancias se acortaban y
cuando la pobre “musmé” vio por fin a su
verdugo y se explicó la posesión siniestra, el
demoníaco maleficio, quiso gritar y exhaló un
ronco estertor, quiso huir y la fascinación la
arrojó tambaleando en los brazos de la
hechicera! Entonces ésta la abrazó con furia
sensual y rasgando la veste de brocado,
descubrió un seno ebúrneo y palpitante, que sus
dientes mordieron, que sus labios besaron con
un beso-ventosa, brutal y astringente que aspiró
la sangre y dejó marcado el orbe de marfil del
blanco seno con un moretón cárdeno como una
flor de hiedra!...
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