Page 185 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
Después el Vampiro, la goule asquerosa jugó
con el cadáver de su víctima como intentando
una resurrección!... La bestia levantaba un brazo
y la muerta como galvanizada repetía el ademán.
Aquí lo admirable era la perfecta imitación de la
rigidez cadavérica interrumpida por la sugestión
de la bruja, y cuando esta tomó al cadáver y lo
arrastró y lo hizo tomar diversas posturas y al fin
lo arrojó de sí, el realismo de aquellos actos
motivó que por momentos el público se sintiera
estremecido por ráfagas de verdadero pavor...
La escena macabra y demoníaca se prolongó
aún llena de espeluznantes detalles, y en toda su
duración no hubo ni un solo detalle grotesco,
pues los actores supieron mantenerla en el
terreno del gran arte...
Siguieron luego otras escenas, entre ellas un
baile infantil, un ballet de “muskos” que fue una
delicia: las criaturas ornadas con suntuosos trajes
eran flores cuando inmóviles y mariposas al
agitar las grandes mangas de sus irisados trajes!
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