Page 242 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          un árbol o bien una orfebrería, un capricho de los


          mosaicistas nipones? Las hojas de aquel arbusto


          son de un color rojizo azafranado al primer golpe

          de vista; pero acercaos y mientras una ráfaga


          otoñal sacude sus frondas, ved cómo las hojas


          cintilan con lumbres doradas, con verdes


          fosforescencias, con brillos de topacios y


          granates, con flamas de fogata, chispas de ascua,

          brillos de sangre en coágulos, rubores de coral y


          llamas de fuego fatuo!... Tomad una hoja, quizás


          es amarilla, surcada por vénulas de carmín, o

          color de oro viejo oxidado de escarlata, o blanca


          y franjeada de esmeralda, o toda de carmín y


          ocelada con máculas de nieve... El Sol de Otoño


          declina; en la casa de té, frente al bosque de


          “mómijis” hay una parvada de “musmés” no del

          todo honradas, que beben “saké”, el licor


          nacional, en dedales de porcelana. Una turba de


          estudiantes de grises kimonos y latina alegría

          aplaude la danza ondulante de una “gueisha”










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