Page 243 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          cuyo rostro es la máscara de un Pierrot y cuya


          breve boca es un húmedo grano de coral...


                 La bailarina ejecuta el paso de baile en que su

          cinturón de brocado se desata y en que su


          hermosura se entrega a los besos de los mil


          íncubos que revolotean en torno suyo... Va a caer


          el cinturón, la hermosa va a entregarse; los


          laúdes suspiran amorosos y femeninos y de las

          cuerdas de los negros salterios parece que surge


          un tropel de sátiros jadeantes... Las miradas se


          encuentran y desfallecen...; los labios avanzan

          hacia las bocas... y en aquel crepúsculo


          inolvidable se desembozó el Sol, surgiendo de


          repente entre una nube oscura y cayó sobre los


          “mómijis” en glorioso torrente de lumbre... Y


          aquellos árboles policromos y polimorfos

          temblaron bajo las últimas caricias de la tarde, se


          incendiaron como un fuego de artificio y


          lanzaron su alma al cielo, chispeando, rutilando,

          centelleando, como la erupción de un joyero


          oriental, arrojando a puñados, con sus brazos






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