Page 157 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          tesoros me detallaba el dueño con la naturalidad


          y la llaneza del gentilhombre verdadero, tan


          discretas como son enojosas las alharacas del

          parvenu.


                 Al pasar por un salón se nos habían unido dos


          comensales más, un caballero japonés y un


          acuarelista ruso que a cada momento celebraba


                                                                                    57
          en pintoresco argot de Montmartre  las bellezas
          que contemplábamos. Todos los departamentos


          de la vasta mansión tenían la sencillez


          característica de los interiores japoneses; esteras

          albeantes y acolchadas que hollábamos


          descalzos; maderas preciosas y purísimas cuya


          fresca virginidad ningún barniz había ultrajado y


          aquellos ensambles, aquellas junturas de


          artesones y cornisas sin un solo clavo

          engarzándose unas en otras por una maravilla de


          carpintería! Aquí y acullá una aplicación de


          cobre, repujado por un Benvenuto oriental o un

          chapetón de bronce que el cincel había calado






          57  En el texto de 1919 decía “Montmatrer”.


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