Page 264 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
exaltan el “gesto secular” a la magnitud de un
símbolo. Rusiñol, el pintor y el poeta, ha dicho
que un jardín es un paisaje en verso, y así podría
decirse que la gueisha es la más alta expresión
estética del encanto de la mujer...
Pero no hay que ir al hierático Yoshiwara 121 o
a la risueña casa de té para sentir la rara e
insinuante gracia, la exquisita feminidad de la
mujer japonesa. La criada de una hostería rural,
la paisana que refleja su imagen al inclinarse
sobre el arrozal inundado, tiene su agreste
encanto y su perfume forestal.
En todas partes la musumé es encantadora,
flor de aire libre y de refinamiento palatino,
vibrante cigarra o áureo faisán. Es buena, es
infinitamente dulce, tranquila y delicada, y como
el samuray cubierto de negros hierros es la suma
expresión del oscuro soldado, la gueisha, la
“oirán” aparatosa, suntuosa, hierática, es la
expresión estética de la musumé, es la flor
121 El texto de 1905 dice erróneamente “Yoshivara”. Se corrigió a
“Yoshiwara”.
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